viernes, 6 de abril de 2012

Carlos Enrique Ortiz, Elmer Restrepo y Gabriel Jaime Caro (Gajaka) en la fotografía para el filme La elegía del poeta Hermético, y Raúl Henao, poemas.



Los poetas colombianos, Carlos Enrique Ortiz, y Gabriel Jaime Caro (Gajaka), junto a Elmer Restrepo, centro de la foto, durante la filmación del video de La Elegía del poeta hermético, de Oscar Mario Estrada. "La poesía puede ser hecha por todos, pero los poemas no" (Alejandra Pizarnik). Medellín, 2011. Foto de Fernando Benitez: aquí los poemas de Carlos Enrique Ortiz.


Poemas del poeta colombiano 

Carlos Enrique Ortiz

A la casa de niebla
la habita un corazón 
de horas ateridas

A la casa de niebla 
la deshace este viento
tan pequeño
la sumerge esta lluvia 
tan dispersa
la devora este fuego invisible

A la casa de niebla 
la borra el sol,
con su soplo de luz
la mantiene en secreto
con el calor de su desespero 
la funde en la nada

Pero, en la noche de hielo
es allí donde canta
la luz de las estrellas.

NUNCA


Tu, como el tiempo
viniste
y arrojaste a la nada
lo que fuí para ti

Tu, como el tiempo
permanencia y fuga
verdad y engaño..
En la oscuridad de tu ser 
la luz de mi sangre se ahogó

Tu, como el tiempo
un disfraz de la muerte,
boca que devora 
a quien la besa

Tu, nunca
porque el alma implacable de la espada
sólo obedece su propia sed.

*


Los pasos que dimos serán viento
nuestras miradas

luz en el vacío

Ya no ser
no estar en parte alguna
haber sido...

En la inmensidad misteriosa del tiempo
Qué diferencia hace la conciencia?
El beso que le da la nada a la memoria?

La gota que eres
en el río de los seres...
el sol de la muerte la evapora con dulzura

Camina, mira, sé
palpita contigo


***

Dos poemas

del poeta Colombiano Raúl Henao



El silencio

¡Aire sonámbulo, blancura de las rosas!
¿Quién menciona la abeja
En el avinagrado
Corazón de la noche?
El sueño no es más alado
Que esta vigilia
Acertijo y pabilo
Ceguera y deslumbramiento
A mis palabras el silencio pone alas.

Pensamiento de la muerte

El mundo afuera
Es la hermosura
De una flor.
Mi pensamiento
El interior de la flor.
¿Me preguntan acaso
Si morir
Es caer al interior
De la flor,
Y florecer
A cambio de pensar?



El poeta colombiano Raúl Henao, Cali, 1944. Poeta Surrealista. Publicamos dos poemas seleccionados por el jurado neoberraco para la muestra, extractados de su libro "SOL NEGRO", 1985. Foto del Festival Internacional de poesía de Medellín.

***



El poeta colombiano Gabriel Jaime Caro (Gajaka), en el telescopio de Aquaral, Rionegro, publica sus primeros relatos en New York Digital, después de recibir su Horroris Causa por parte de Burritus Producciones sobre cine. Foto de Carlos Enrique Ortiz.


***



La valiente Teresa María Gallón de Caro, IN MEMORIAM. Vivió 102 añitos:Reina de los poetas neoyorkinos, madre del poeta colombiano Gabriel Jaime Caro (Gajaka), del Conde Von Polilo, y del ajedrecista Emilio A. Caro, de Raúl Caro y de Guillermo Caro. Aquí cuando leía los cuentos HISTORIAS DEL FRÍO  del poeta Ricardo León Peña (in memoriam; fue protagonista en la novela de Ricardo León Peña Villa,  "Gardel vive en Guarne" (New York, 2010),como la amante de Gardel en Medellín que nunca fue, que hasta se pegó un tiro por ella que pegó en la avioneta que lo transportaba en el aeropuerto de Medellin. La grande musa del poeta Peña Villa, de Gajaka, en fin de todo el que se acercaba... Como el caso del filósofo Fernándo Gonzalez en los años veinte que le escribía poemas y se los tiraba por la ventana de la calle Ecuador de Prado Centro. Foto de Luz Angela Rendón. Archivo de Gajaka.



El poeta colombiano y neoyorkino, Gabriel Jaime Caro (Gajaka), y su madre, Teresa María Gallón de Caro (1910-2012,  in memoriam), en su apartamento de Medellín. La reina de los poetas neoyorkinos pasó sus últimos 12 años en esta ciudad, dedicada a la lectura, y a la comprensión de todas las personas que compartían su vitalidad, la envidia de los malentendidos. Murió el 15 de agosto, después de que el destino le jugó una mala juagada. Ahora descansa en paz, madrecita querida.
Foto de Carlos Enrique Ortiz.


El poeta colombiano Gabriel Jaime Caro (Gajaka), disfrutando de su solaz dominguero en la pirámide de Aquaral, Rionegro, Antioquia, el día en que los huracanes dejan el cielo libre y azul para lograr las meditaciones correspondientes para la vida de poeta que hay que llevar en esta puerca vida.Experto en masajes eróticos, se prepara a llevar una otra vida mejor hacia bienestares nunca antes imaginados por la conciencia humana. Foto de Carlos Enrique Ortiz.
.

La travesti modelo del fotógrafo y cineasta David Cardona, en una de las presentaciones en "Este lugar de la noche" del show de "Marilyn Monroe en el cielo de el Morocco", de Gabriel Jaime Caro (Gajaka) en la foto.


El poeta colombiano Gabriel Jaime Caro (Gajaka) de año y medio en 1950 en Itagui, Colombia.

"Desvergonzamante soy un retrasado mental, y como lo dije en mi teoría fantástica en el nivel que me ha tocado por suerte. Aquellos ojos que me miran en el metro son los de una mujer en un campo de concentración. El lago de Titicaca es un lugar perfecto desde que comenzó mi interés por los lugares mágicos, por mucho tiempo dije soy de allá y como llegar a sumergirme en sus aguas heladas que paran el corazón si realmente no existe la comunicación". Poema de Gajaka que recitaba Ricardo león Pèña Villa como si fuera gemelo y parte de él.


Imagen del poema corto y filosófico, AJO Y TOMATE, del poeta colombiano, Gabriel Jaime Caro (Gajaka), por lo tanto considerado como favorito de sus libros, "Hasta el sol de hoy, poemas elegidos", y "El eco de este ardid". Dibujo archivo de Gajaka, para levantar con magia de la cama al hamaquero. 2011.


El poeta colombiano y neoyorkino, Gabriel Jaime Caro (Gajaka), 1949, "Oh, fe en la vida, inclínate a mis versos", cuando trabajaba para el Diario La prensa de Manhattan, como su editor estrella en la crítica de cine. UN POETA HECHO PARA NUEVA YORK, a cargo del poeta y reportero, Ricardo León Peña Villa (In Memoriam): aquella Edad de Oro del poeta en Nueva York. Foto de Mayita Mendez. Editora de El diario, la prensa, Jackeline Donado. Enero del 2000.

=================================================================================




sábado, 31 de marzo de 2012

Lectura de la servilleta del Rey Felipe IV con la misiva de Quevedo y Villegas para comenzar Curso III de poesía neoberraca.

Quevedo y Góngora.....

Francisco de Quevedo y Villegas, retrato de Francisco Pacheco.


Católica, sacra y real Majestad, memorial atribuido a Francisco de Quevedo y Villegas


Á S. M. EL REY DON FELIPE IV

MEMORIAL


Católica, sacra y real majestad,

Que Dios en la tierra os hizo deidad:


Un anciano pobre, sencillo y honrado.
Humilde os invoca y os habla postrado.


Diré lo que es justo, y le pido al cielo
Que así me suceda cual fuere mi celo.


Ministro tenéis de sangre y valor,
Que sólo pretende que reinéis, señor,


Y que un memorial de piedades lleno
Queráis despacharle con lealtad de bueno.


La Corte, que es franca, paga en nuestros días
Más pechos y cargas que las behetrías.


Aun aquí lloramos con tristes gemidos,
Sin llegar las quejas á vuestros oídos.


Mal oiréis, señor, gemidos y queja
De las dos Castillas, la Nueva y la Vieja.


Alargad los ojos; que el Andalucía
Sin zapatos anda, si un tiempo lucía.


Si aquí viene el oro, y todo no vale,
¿Qué será en los pueblos de donde ello sale?


La arroba menguada de zupia y de hez
Paga nueve reales, y el aceite diez.


Ocho los borregos, por cada cabeza,
Y las demás reses, á rata por pieza.


Hoy viven los peces, ó mueren de risa;
Que no hay quien los pesque, por la grande sisa.


En cuanto Dios cría, sin lo que se inventa,
De más que ello vale se paga la renta.


A cien reyes juntos nunca ha tributado
España las sumas que á vuestro reinado.


Y el pueblo doliente llega á recelar
No le echen gabela sobre el respirar.


Aunque el cielo frutos inmensos envía.
Le infama de estéril nuestra carestía.


El honrado, pobre y buen caballero,
Si enferma, no alcanza á pan y carnero.


Perdieron su esfuerzo pechos españoles.
Porque se sustentan de tronchos de coles.


Si el despedazarlos acaso barrunta
Que valdrá dinero, lo admite la Junta.


Familias sin pan y viudas sin tocas
Esperan hambrientas, y mudas sus bocas.


Ved que los pobretes, solos y escondidos.
Callando os invocan con mil alaridos.


Un ministro, en paz, se come de gajes
Más que en guerra pueden gastar diez linajes.


Venden ratoneras los extranjerillos,
Y en España compran horcas y cuchillos.


Y, porque con logro prestan seis reales.
Nos mandan y rigen nuestros tribunales.


Honrad á españoles chapados, macizos;
No así nos prefieran los advenedizos.


Con los medios juros del vasallo aumenta,
El que es de Ginebra, barata la renta.


Más de mil nos cuesta el daros quinientos;
Lo demás nos hurtan para los asientos.


Los que tienen puestos, lo caro encarecen
Y los otros plañen, revientan, perecen.


No es buena grandeza hollar al menor;
Que al polluelo tierno Dios todo es tutor.


En vano el agosto nos colma de espigas,
Si más lo almacenan logreros que hormigas.


Cebada que sobra los años mejores
De nuevo la encierran los revendedores.


El vulgo es sin rienda ladrón homicida;
Burla del castigo; da coz á la vida.


"¿Qué importa mil horcas, dice alguna vez,
Si es muerte más fiera hambre y desnudez?"


Los ricos repiten por mayores modos:
"Ya todo se acaba, pues hurtemos todos."


Perpetuos se venden oficios, gobiernos.
Que es dar á los pueblos verdugos eternos.


Compran vuestras villas el grande, el pequeño;
Rabian los vasallos de perderos dueño.


En vegas de pasto realengo vendido.
Ya todo ganado se da por perdido.


Si á España pisáis, apenas os muestra
Tierra que ella pueda deciros que es vuestra.


Así en mil arbitrios se enriquece el rico,
Y todo lo paga el pobre y el chico.


Sin duda el demonio, propicio y benino
Aquel que por nombre llaman peregrino,


Al Conde le dijo, favorable y plácido,
Cuando su excelencia oraba en San Plácido:


«Del rey los vasallos compiten tu puesto;
Destruye, aniquila y acábalo presto.


Los de la Corona mayores contrarios
Serán la disculpa para tus erarios:


Que si acaban éstos con la monarquía.
Morirá también quien te perseguía.


Mejor libra en guerra el que es prisionero
Que el que es sentenciado por el juez severo.


La causa de todo lo que ellos ganaron,
No la mataron, sino la libraron.»


Esto dijo el diablo al Conde Guzmán,
Y el Conde prosigue como don Julián.


Consentir no pueden las leyes reales
Pechos más injustos que los desiguales.


Ved tantas miserias como se han contado,
Teniendo las costas del papel sellado.


Si en algo he excedido, merezco perdones:
Duelos tan del alma no afectan razones.


Servicios son grandes las verdades ciertas;
Las falsas razones son flechas cubiertas.


Estímanse lenguas que alaban el crimen,
Honran al que pierde, y al que vence oprimen.


Las palabras vuestras son la honra mayor,
Y aun si fueran muchas, perdieran, señor.


Todos somos hijos que Dios os encarga;
No es bien que, cual bestias, nos mate la carga.


Si guerras se alegan y gastos terribles.
Las justas piedades son las invencibles.


No hay riesgo que abone, y más en batalla.
Trinchando vasallos para sustentalla.


Demás que lo errado de algunas quimeras
Llamó á los franceses á nuestras fronteras.


El quitarle Mantua á quien la heredaba
Comenzó la guerra, que nunca se acaba.


Azares, anuncios, incendios, fracasos.
Es pronosticar infelices casos.


Pero ya que hay gastos en Italia y Flandes,
Cesen los de casa superfluos y grandes.


Y no con la sangre de mí y de mis hijos.
Abunden estanques para regocijos.


Plazas de madera costaron millones,
Quitando á los templos vigas y tablones.


Crecen los palacios, ciento en cada cerro,
Y al gran San Isidro, ni ermita, ni entierro.


Madrid á los pobres pide mendigante,
Y en gastos perdidos es Roma triunfante.


Al labrador triste le venden su arado,
Y os labran de hierro un balcón sobrado.


Y con lo que cuesta la tela de caza
Pudieran enviar socorro á una plaza.


Es lícito á un rey holgarse y gastar;
Pero es de justicia medirse y pagar.


Piedras excusadas con tantas labores»
Os preparan templos de eternos honores.


Nunca tales gastos son migajas pocas,
Porque se las quitan muchos de sus bocas.


Ni es bien que en mil piezas la púrpura sobre,
Si todo se tiñe con sangre del pobre.


Ni en provecho os entran, ni son agradables,
Grandezas que lloran tantos miserables.


¿Qué honor, qué edificios, qué fiesta, qué sala,
Como un reino alegre que os cante la gala?


Más adorna á un rey su pueblo abundante.
Que vestirse al tope de fino diamante.


Si el rey es cabeza del reino, mal pudo
Lucir la cabeza de un cuerpo desnudo.


Lleváranse bien los gastos enormes;
Lleváranse mal si fueren disformes.


Muere la milicia de hambre en la costa;
Vive la malicia de ayuda de costa.


Gana la vitoria el valiente arriesgado;
Brindan con el premio al que está sentado.


El que por la guerra pretende alabanza
Con sangre enemiga la escribe en su lanza.


Del mérito propio sale el resplandor,
Y no de la tinta del adulador.


La fama, ella misma, si es digna, se canta:
No busca en ayuda algazara tanta.


Contra lo que vemos, quieren proponernos
Que son paraíso los mismos infiernos.


Las plumas compradas á Dios jurarán
Que el palo es regalo y las piedras pan.


Vuestro es el remedio: ponedle, señor.
Así Dios os haga, de Grande, el Mayor.


Grande sois Filipo, á manera de hoyo
Ved esto que digo, en razón lo apoyo:


Quien más quita al hoyo, más grande le hace;
Mirad quién lo ordena, veréis á quién place.


Porque lo demás todo es cumplimiento
De gente civil que vive del viento.


Y, así, de estas honras no hagáis caudal;
Mas honrad al vuestro, que es lo principal.


Servicios son grandes las verdades ciertas;
Las falsas lisonjas son flechas cubiertas.


Si en algo he excedido, merezca perdones:
¡Dolor tan del alma no afecta razones!


Diciembre de 1639

Tomado de Obras Completas, prosa, "Aguilar", sexta edición 1966. F. Quevedo.


sábado, 24 de marzo de 2012

Poema Neoberraco para la Muestra, del libro "La intensidad de la palabra".

http://youtu.be/3ZhIitjiBLc

El amargado, tan tan

El amargado por fin tiene casa heredada, tiene muchas tías y tíos y primos muy blancos, bueno así es el amargado cuando al fin queda solo rodeado de viejos recuerdos. Va muriendo de rabia.

La otra tía me llamó y me contó todo, yo la quiero es mi tía. Una cosa es nivelarlo todo de a poquitos y otra la gran rabia que no es tan propia del amargado no Olafo.

Pongámonos de acuerdo, no encaja mucho en un buen argot, no se sabe de dónde salió, de monos. Todavía “Georgie” contemplo por instantes las fotos escogidas de la pared, los prototipos humanos fallidos deambulan por ahí, como si Buda los hubiera abandonados.

Mentira que sea esa. Pero es que el amargado está hecho con las mismas esencias pero con distinto modo de querer la luna. Él no quiere la luna.

Al bendito dresprendimiento, tan exclusivo de unos.


Gabriel Jaime Caro (Gajaka)

Nota: mi contribución a la Muestra de poesía neoberraca a partir del neobarraco y del surrealismo de los años veinte.