miércoles, 29 de octubre de 2014

La imagen fotográfica de los familiares y amigos, el mejor invento de los últimos siglos.



Carlos Germán Belli


POEMA




Nuestro amor no está en nuestros respectivos

y castos genitales, nuestro amor


tampoco en nuestra boca ni en las manos:


todo nuestro amor guárdase con pálpito


bajo la sangre pura de los ojos.


Mi amor, tu amor esperan que la muerte


se robe los huesos, el diente y la uña,


esperan que en el valle solamente


tus ojos y mis ojos queden juntos,


mirándose ya fuera de sus órbitas,


más bien como dos astros, como uno.




***
Si la IMAGEN es el mejor invento de los últimos 500 años, la pintura ha tenido que ceder su puesto con remilgos, desde el Renacimiento, el Manierismo, el Barroco, hasta el Surrealismo, todo ya en enredaderas clásicas. De ahí que las fotografías alucinan tan pronto pasan los tiempos; las de blanco y negro, valen un millón de recuerdos... Como quisiéramos tener las de los bisabuelos, si no tuvieron la suerte de aparecer en pinturas al lado de reyes y princesas, poetas y pensadores. Pero en fin estoy que me muero de ganas de publicar algunas que guardo con amor y r.e.s.e.n.t.i.m.i.e.n.to.

Gajaka Extramitico

Uno se toma unos tragos ahora sabrosos de melao y apio, lo juzga, - a quien?, pues al nieto.
Si "me cago en Sebastopo"l!!!!!, Dizque palacio de la Escoria, ni Juana la loca, ni la verguenza ante la reina, que dios habia creado para el imperio germanico catolico. - una mierda. Palacio juana la loca.

Extramitico one thousand



Collage con los amigos poetas: Gabriel Jaime Caro (Gajaka), Casandro de Milos (In memoriam), y Jesús Blas Comas. La foto de 1983, New York, y se insertan en una pintura de Jose Luis Ortiz (Chac Mool, 2014).


*

Talon rulo y teflones

Otro rey con carcoma no gritaba para no perder o hacer mierda una plástica que se había hecho, y no quería perderla, la horrible mascara tapizea un grito, una belleza entre epicurea y sanchista. - Celos, un paquete express que no llegaba, vaya hay mi leyde.
Este rey del gallo, señala siempre su silla de diocesito. Porqueriita. - Juana, que asquerosa.

extramitico 169



Lanzamiento del libro Decir New York, testigo propio, del poeta colombiano, Ricardo León Peña Villa (segundo de derecha a izquierda), en el Central Park de Manhattan, junto a Gabriel Jaime Caro (Gajaka), primero a la izquierda; León Felix Batista, tercero de I. a D., Sheila Candelario, cuarta de I a D.,  León Felipe Larrea, Robertico García, que sostiene el libro, y otros amigos dominicanos y colombianos. Tres leones. Julio del 2002. La foto es de Zahur Klemath, archivo personal.

*


Se harta de la scsta, pasa raudo por religiones paganas, en extraña coalición, tropieza con la diosa del amor, es mas, con el cuento de Apuleyo, - aquel tiempo de Atys.  Yo.

...Tímidamente fuera de las suculentas cebollas del buey.

Extramitico one hundred





Gabriel Jaime Caro (Gajaka), y Jorge Mario Mejía (el mudo beckettiano), con la mano suiza en mi hombro. Fotoselfie tomada en una cabina de Foto Japon, Medellin, 1993.



El poeta Ricardo León Peña Villa (In memoriam), entregándole un ramo de flores a la Reina de los poetas neoyorkinos, Teresa Maria Gallón, In memoriam (que este 31 de octubre estaría cumpliendo  sus 104 añitos). En Columbia University, entrega de premios del I concurso de poesía POETA EN NEW YORK, convocado por las revistas Realidad APARTE y la Ñ. Agosto de 1997.


***


Carlos Germán Belli


¡SALVE, SPES!

X


(El dioscuro inmóvil y el dioscuro andante)


Estos de Zeus y Leda amados vástagos


qué situaciones tan distintas viven


desde que vieron el primer lucero:


uno fijo en la terrenal corteza,


en tanto como flecha avanza el otro


hasta coronar el remoto Orión;


que haber o carecer


de movimiento es harto decisivo,


bien para ser un ave,


o un clavo en la madera hasta las cejas.




Es Pólux el inmóvil sempiterno


en el suelo, en el agua y en el aire,


que privado de pies, aletas y alas


está en un mismo sitio resignado


como un árbol que no camina nunca,


que el cetro de la múltiple parálisis


a cada cual le puede


tocar al nacer en aquellos reinos,


y sea acá o allá


queda en la más atroz de las quietudes.



El otro es Cástor -el dioscuro andante-


que a Pólux las espaldas no le vuelve


desde cuando estuvieron en el mundo,


aunque sí parte en pos de su destino


que en cada punto cardinal lo aguarda,


y en donde pisa fuerte el duro suelo


con las plantas ligeras


ambas centuplicadas con las otras


del hermano inactivo,


a quien le usurpa su personal tránsito.

Que el injusto reparto de la vida

ocurre prono cuando brilla el alba,


y acá el rincón sombrío queda íntegro


para allí gatear a duras penas


entre un montón de cosas inservibles


como él inanimadas justamente,


que es la jurisdicción


de la paterna casa donde nace,


que aunque diáfana y vasta


tal punto oscuro para sí lo escoge.




En tanto el otro erecto cual coloso


sobre los dos talones firmemente,


no en las aguas pescado horizontal


como aquel mortal en el suelo a rastras;


y en verdad de su asombro no se libra


al ver los pies distintos por entero,


que son sin duda alados,


y en cambio los de su entrañable prójimo


en el presente inmóviles,


como ayer y mañana puntualmente.

Que por ti, Pólux, tu feliz hermano

no deja de sentirse un inmortal,


compendio de la gran familia azul


al que le han dado el sacro movimiento,


que a perpetuidad debió ser de ti,


y merced al cual llega a las antípodas


por ese impulso puro


que tuyo era y pasó a él de repente


por mandato divino,


que ni tú entiendes ni tampoco Cástor.




Y son éstos los hechos insondables,


si bien, inmóvil Pólux, tu confianza


prosigue inmarchitable pese al tiempo,


que tus talones a la vez se empeñan


en discurrir como los de un ser sumo


que es volátil, acuático y campal,


como Cástor que quiere


vivir con los sentidos palpitando,


aunque raudos los pies


son mejor que afinados los sentidos.




Porque quien nunca pudo ir y venir


e inalcanzable le resulta el mínimo


trayecto de la hormiga pequeñuela,


es más justo empeñarse en codiciar


el ir y venir de los otros reinos,


que así al valle de Josafat arribas


primero que tu par,


y de allí al más allá directamente,


pues qué alados resultan


tus talones por mucho imaginártelos.




Y merced a Spes ambos satisfechos


en el albor de las postrimerías,


porque en ondas ligeras ha trocado


por fin Pólux el inactivo ser,


y también parte en pos de su destino


que por suerte no es ya de un gris efebo;


y Cástor ¡qué rareza!


que la grandeza humana la corona


a través de su hermano,


al velar cada átomo de él siempre.

Por lo uno y lo otro Zeus y Leda


al pie de los confines siderales

esperándolos por igual felices


a los dioscuros, que son sus amados


vástagos, por aquellas circunstancias


únicas en el globo sublunar,


uno por tan andante,


el otro por no andar nunca ni un trecho;


y Zeus y Leda observan


que los dioscuros y ellos son un todo.


Laus Deo

(De En las hospitalarias estrofas)




martes, 21 de octubre de 2014

Un texto sugerido se transforma en poema por obra y gracia de un poeta.




La Mirada a Medellín

Por Gabriel Jaime Caro (Gajaka)

Las Tres Medellín: Medellin-Medea-Beirut. Medallo-Metrallo.

Primero fueron los árboles frutales del valle, con los bolsillos llenos de mangos, pomas y guayabas, apenas en los años sesentas, y ahora la selva de cemento, tremenda contradicción. Así cualquiera se chifla.

Metrallo nos acabó, nos dividió de tal cosa que las Fronteras invisibles vencieron nuestra postrera metafísica, y ante este animal violento (el que sufre la metamorfosis), sucumbimos a la Tacita de plata, con los peregrinajes que llegaban a esta tierra prometida, para instalarse con sus cerdos hasta en los pisos altos. 

Nada más irreconciliable: los políticos se dividieron, los godos miraban a los pintarrajados con desprecio, y la multiplicación de los panes favorecía siempre a los ladrones de cuello blanco, mientras los otros se comían el cable, y engrosaban a la gran masa de la pobreza, fuente de nuestros descalabros.

Nadie se percataba, eran ya fascistas los políticos y los otros progresistas se  repartían las migajas, hasta los verdes. Como decir que me encanta que sus líderes sean magnánimos, pero de manganeso. Y cuando fuimos pequeño burgueses, qué onda, resquebrajaba la sociedad.

Y así llegamos a una cultura mafiosa, y a comer del muerto. “Medellín en los archivos de la Habana”, es un decir y una mezcolanza. 
Las diferencias de clase, con sus estratos, dan una risa cruel y sanguinolenta. Podríamos  volver a llenar los bolsillos de mangos, pomas y guayabas.




El poeta colombiano Gabriel Jaime Caro (Gajaka), en Barco de Papel, Queens, New York, 2013. Foto de Ramón Caraballo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Severo Sarduy y sus enormes epitafios escritos en décimas.


Aproximaciones a este ardid: del barroco cubano al estructuralismo francés.



"Soy una hoja en el árbol de Lezama". Heredero es también el que, en el relámpago de la lectura se apodera de esta soledad, hablando de Lezama.
García Marquez dijo: que era el mejor escritor de la lengua aunque el menos leído. "Escribir es pintar"*. (1937-1993).
Por
Gajakananda extramitico, más bien escoba varanda, 
antifalansterio, la cosa que uno imagina sacadas de una caleta de suerte y fuertes códices, a la entrada del jardín hermético de Shansuilanova, acabado constructivo en mi jardín vecino. 

^*(Notas sacadas del prólogo a su obra poética en Fondo de Cultura Económica, por Gustavo Guerrero).

EPITAFIOS DE SEVERO SARDUY.

I

Yace aquí, sordo y severo
quien suelas tantas usó
y de cadera abusó
por delantero y postrero.
Parco adagio -y agorero-
para inscribir en su tumba
-la osamenta se derrumba,
oro de joyas deshechas-:                                          
su nombre, y entre dos fechas,
“el muerto se fue de rumba”.

Severo Felipe Sarduy Aguilar, escritor cubano.
Camagüey, 25-02-1937;  París, 08-06-1993.
Cementerio de Thiais. París.

II

Aquí  reposa burlón,
ángel de la jiribilla,
el mago de la cuartilla
y hasta del más puro son.
Un trago de rón peleón,
un buen despojo, una misa
y un brindis seco y sin prisa
para aplacar a los dioses
ausentes, sino feroces:
¡Al que se murió de risa!

III

Volveré, pero no en vida,
que todo se despelleja
y el frío la cal aqueja
de los huesos. ¡Qué atrevida
la osamenta que convida
a su manera a danzar!
No la puedo contrariar:
la vida es un sueño fuerte
de una muerte hasta otra muerte,
y me apresto a despertar.




IV

A Rafael Rosado

Un epitafio discreto
pero burlón nos hermana
ante la nada cercana
que ya no tiene secreto
para nosotros. Decreto
de una deidad rezagada
que se vengó. Apolimada
quedarás, vuelta ceniza;
un coágulo por camisa:
muerta pero no olvidada.

V

Que remolona eres, muerte
para asestar tu castigo
_ aquí reposa un testigo-.
Asombra, y hasta divierte
verte laboriosa y verte
parca, desaparecer.
Al goce de obedecer,
a la vértebra jocosa
cerco de ceniza acosa:
ese es tu modo de ser.

VI

Feroz, como un latigazo
de podredumbre y andrajo,
el violento escupitajo
de la muerte. No hay abrazo
más fiel ni a más largo plazo.
Dos fechas como sudario
de estilo seco y sumario:
mi confesión anatema.
Joya, colofón y emblema
del barroco funerario.

VII

Que den guayaba con queso
y haya son en mi velorio,
que el protocolo mortuorio
se acorte y limite a eso.
Ni lamentos en exceso,
ni Bach; música ligera:
La Sonora Matancera.
Para gustos, los colores:
a mí no me pongan flores
si muero en la carretera.


1992



Severo Sarduy