martes, 25 de agosto de 2015

No hay nada más maravilloso cuando un autor te asalta y entras en comunión con él: David Foster Wallace.



""La Broma Infinita"",

David Foster Wallace




(Nació el 21 de febrero de 1962 en Ithaca, New York - (Se quitó la vida el 12 de septiembre del 2008 en Claremont, CA.)


INVIERNO DE 1960 AS, TUCSON, ARIZONA

[Fragmento]



Jim, así no, Jim. Esa no es manera de tratar una puerta de garaje, doblando la cintura con fuerza y estirando del picaporte de modo que la puerta se sacude y se sacude con fuerza y te cargas tus espinillas y mis rodillas destrozadas, hijo. Veamos cómo te agachas con tus rodillas sanas. (...) Tu madre hace eso. Trata a los cuerpos ajenos sin el debido respeto ni cuidado. Nunca aprendió que tratar las cosas del modo más suave y relajado es tratarlas tanto a ellas como a tu propio cuerpo con la máxima eficiencia. Es culpa de Marlon Brando, Jim. Tu madre allá en California antes de que nacieras, antes de que se convirtiera en una madre dedicada, una muy sufriente y trabajadora esposa, hijo, tu madre tuvo un papelito secundario en una película de Marlon Brando. Su momento estelar. Tenía que quedarse allí con los mocasines blancos, calcetines cortos y coletas y llevarse las manos a los oídos como si le pasaran al lado motos estruendosas. Una gran escena dramática, créeme. Se enamoró desde la distancia de este tipo, Marlon Brando, hijo. ¿Quién? Quien. Jim, Marlon Brando era el arquetipo del nuevo tipo de actor y arruinó las relaciones de dos generaciones enteras con sus propios cuerpos y con los cuerpos y objetos que los rodeaban. ¿No? Pues se debe a Brando que tú quisieras abrir la puerta de ese modo, Jimbo. La falta de respeto se aprende y se transmite. Se transmite. Conocerás a Brando cuando lo veas y tendrás que aprender a temerle. Brando, Jim. B-r-a-n-d-o. Brando, el nuevo tipo duro y arquetípico, rebelde y vago que se apoya en las patas traseras de su silla, que aparece encorvado en el umbral de la puerta, que camina cabizbajo delante de cualquiera, que trata de dominar los objetos, que no muestra el menor respeto ni cuidado, que coge las cosas como un jovencito caprichoso y las usa y las arroja impunemente a un lado para que no caigan en la papelera y se queden allí, maltratadas. Con los movimientos impetuosos y torpes y la actitud propia de un nene caprichoso. Tu madre es de esa nueva generación que se mueve a contracorriente del grano de la vida y de su tendencia y ondulación naturales. Puede haberse enamorado de Brando, Jim, pero no lo comprendió y eso es lo que la hizo inepta para las artes cotidianas como hornos o puertas de garajes e incluso para un tenis de bajo nivel y de parque necesariamente público. ¿Alguna vez viste cómo tu madre trata un horno? Es carnaza, Jim, es una pena verla y la pobre atontada piensa que se trata de un tributo a ese tipo vago y encorvado que amaba cuando él andaba cerca. Jim, ella nunca intuyó la amable y astuta economía que había tras la relación supuestamente dura, torpe y espontánea de este sujeto con los objetos.




The End of the Tour


“The End of the Tour” (El final de la gira), de James Pensoldt, 2015, sobre la vida del escritor David Foster Wallace en 1996. Se planta en cartelera como una novedad cinematográfica.

Con The End of the tour, los lectores seguidores del novelista estadounidense, David Foster Wallace (1962-2008), han saltado a la fama, perdón, con la película del talentoso director y guionista, James Ponsoldt, un drama que poco o nada, mucho, le agrega a su vida, a la del lector y cinéfilo, también, y al propio Wallace, que a pesar de su éxito con su novela, La Broma infinita, 1996, nos presenta a una víctima más de la sociedad de consumo, incluyendo sus depresiones, en este filme acerca de su vida posterior a la fama.
No he dicho nada, pero bueno hay que ir a verla, porqué ya presagio sus nominaciones al Oscar, al guión, del premio Pulitzer (2000), Donald Margulies, a las actuaciones protagónicas de Jason Segel por Wallace, y de Jesse Eisenberg por el del periodista David Lipsky. Llevo tres y faltan las de los perros de David que le dan la bienvenida al otro David.
Por casi todo el filme permanece prendida la grabadora de Lippsky en la entrevista a Wallacepor el lanzamiento de promoción de su gran novela, LA BROMA INFINITA, en calidad y páginas, 1025, en 1996, cuando este lo visita a su casa en medio de la intensa nieve en el medio este, o este, por 5 días y participan de un diálogo que solo los neoyorkinos pueden soportar, supongo, digo, cuento.
La Broma infinita (Infinite Jest), transcurre en un centro de rehabilitación la mayor parte del tiempo gracias a las dotes de pensador que da el antidepresivo, Fenetzina, digo yo, creo que lo mismo que tomaba Kurt Cobain, el famoso cantante suicidado del Club de los 27!!!!!, un viaje corto por la imaginación y un fuerte tortazo con la escritura. Cuáles serían las 10 novelas más famosas escritas con la intoxicación de algunas de estas drogas? Dejémoslo para la Patafísica, y pensemos en el poeta francés, Henri Michaux, con su libro “El viaje a la droga y la mirada”.
Ponsoldt, su director, hace su primer drama en lo que podría llamarse ciencia ficción con cenizas de marihuana, visión hacia el futuro, ver por la T.V. la heroína en dramas que vienen del Hollywood de los cincuenta. Pasó el filme por el último festival de Sundance, como todo los raro y bueno del Cine Independiente. Compró boletos el cineasta para el U.S. Open 2015, mentira esta es una broma mía, por aquello del gusto por el tennis y sobre todo por RogerFederer de David Foster Wallace.
Como cosa rara, un filme con poca acción, hablada en gran parte en primer plano, logra eclipsar a los espectadores intelectuales de New York, que llegan de sus cabinas paranoicas a refrescar una época, mal llamada Postmodernismo, en la que están parados con sus novelas inéditas. Wallace se planta en sus influencias de la jodentud con  KafkaThomas Pynchon,Donlillo y Updike.
II
Considerado Wallace como un clásico Hipster, que no dicen pero que viven pegados de la televisión comiendo comida chatarra de Mc Donald, y que van a dialogar en los centros o moles inmensas del Norte frio, Minneapolis y su gemela, para pagar por su aburrimiento, y que de ahí son los escritores de clase Media, adictos a los antidepresivos, no nos parezca absurdo, aunque hayan ido a Harvard a pagar un semestre. “!Oh desventura de todos los dadivosos! ¡Oh eclipse de sol! ¡Oh ansia de ansiar! ¡Oh hambre voraz en la saciedad!” (F. Nietzsche).
No es difícil extrapolar una cosa con otra en la vida de David Wallace, que por noticias terribles nos enteramos en el 2008 de su suicidio en California, cuando llevaba 4 años de casado, y a punto de salir su novela inédita, El rey pálido (The pale King). El pivote de un bueno, o el deseo consumado, es entrar a la fama desde la tumba con algo de imaginación.
El filme reverbera, mueve la nieve con palas, con la ayuda de Palas Atenea, por supuesto, el ahogo de tener más de 500 libros de mil páginas, de su misma autoría, robándose el oxígeno de sus habitaciones O simplemente el magma explosivo frente al devenir tableta.
El cine concreto en fotografía. Se le ve en sus ojos al joven periodista de Rolling Stone magazine , el desaire frente a los celos por inseguridad del escritor, al que le generó una incapacidad de asumir lo social después o entre la fama con su vestimenta irreverente hacia las mujeres por ejemplo, y no con el periodista que lo hacía con curiosidad y poesía. Lipsky no publicó la entrevista, y mejor esperó, con el batacazo del suicidio de Wallace a publicarlo en un libro en 2009.
La otra canción del baile, los aleluyas y el amén de los convertidos en medio del aluvión mesiánico, y quedas que no viste un buen cine sino una necesidad de leer “La Broma infinita” (visión del futuro).
A Loli y a Comas que me enseñaron a Wallace en Montauk.

miércoles, 29 de julio de 2015

Una crítica de cine para variar, un muerto en el jardín.

Se piensa, qué se piensa, que el ateismo no puede abocar por un fascista católico, porque está incurriendo en la peor barbarie, aurico señores poetas de la indiscreción, de la nada nihilista sin el máximo detalle de Hegel, que dice Lexama en un ensayo de poetas franceses, poca cosa a una santería refinada en el cristianismo.



Perorata gaita subdreams

Como mínimo 120 drones hay que lucir para el desparpajo de los grandes telones y sexo para contrariar, 100 más.
Y tan afuera con el blasón francés, la cara de muérdago o grajo en las cebollas, pink pink pink. Monedas dracmas.

Simplemente regresas a Lexama, a su cortinaje del buen sentimiento, te armas de escondidos cuchillos, amas a centelladas a Fronesis, y saz se acabó, te chiflas, angustias conceptuales, lo sabes, pero queda un retiro, y una moda para gozar.

Tienes un nido en la cabeza con un bicho intermitente, cabezoste o cabezón intriunguiles, mafia calma mística, entre hermanos, constancia a la piedra amaestrada limpia perfecta, un Bresson.

La risa del extramitico

Si ríe no se ríe hacía el río profundo, áureo de volatinero, incapaz de codirigir su nave amiga, repite la misma torpeza de todos los días, cubrirse de timidez de ataques laxismos, y salirse del tubo experimentalista. 

Cuadro de sufrimiento incandescente, ataviado de odios no suena en el manantial de los príncipes solitarios.

Una mano que es un pez carnívoro del Amazonas le sirve de escudo, pesa como chasis en lo que asciende lo mismo dejarse venir. Pero es así el seso del sexólogo?

Que trajín, pero que momento para la muerte.

Hilario Aquiles Luna

A Natalia Hangel.


Amy, de Asif Kapadia, 2015. Otra más que entra al “club de los 27”.*(1)

viceversa-mag.com 
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Un día con Amy Winehouse, dice por ahí un artículo sobre la estrella del canto desaparecida hace pocos años (2011), reinventada para todos los públicos en el documental biográfico  y musical de Asif CapadiaAmy, anunciado para que usted conozca a la cantante y compositora, de blues, regueton y jazz, del Norte de Londres.
De marcada influencia del grupo Los shangri Las, que a los 15 cantaba como Sara Vaugh, sus tíos era músicos del jazz, en fin que a los 19 envuelta en el jazz, y con su guitarra escribió las canciones de su primer albún (Frank, 2004). No era ajena al micrófono esta mujer geniecito para el arte de los dioses, cuando saltó a la fama con los 5 Grammys, a sus 24 años, con su nuevo trabajo discográfico, Back to Black.
Cuándo te preguntan,- esa drogadicta era judía? viene la sensación de alivio a la boca, nadie puede odiar a una mujer judía al menos que sea tu victimaria. El mal ejemplo para las adolescentes y chicas de los 25, no allá, pues al concierto de Glastonbury  asistieron un millón de personas. -Pero quién era ella: la expresión de una mujer enamorada “Black, blaack, blaack, blaack”, revienta un blues en el Missisippi.
Sus amigos negros en la música, no los vemos mucho en el documental, son casi toda su orquesta, con los músicos blancos invitados. El regreso del negro (Back to black)son parte de su conciencia de diosa nueva en el firmamento. La gente se ha tratado de enloquecer con su voz, y se corta en la interpretación.
Al comienzo el documental pierde a la Amy de sus conciertos por una construcción biográfica que en nada ayuda a comprender lo que pasa con la nueva artista, suicidada aparentemente con drogas y alcohol, acompañadas de su bulimia, murió anoréxica (forrada en billete, según mi amiga Lola).
l



La música del filme es de Antonio Pinto y de Amy. No hay buenas versiones pero si los ensayos originales, sus letras que aparecen en pantalla en inglés, ayudan al espectador a entender los giros del jazz negro. -Inglaterra es negra, dijo a un reportero callejero, su raza blanca fea y descompuesta es ahora con color. Nadie humille a un expatriado, a un desterrado, que son en su mayoría por la Europa de las islas.
Su estilo, su apariencia clásico del jazz negro, su postizo en la cabeza como una negra delRhythom an blues, la reguetonera juguetona, y su incorporación al A%R, la catapultaban como la mejor en sus raticos.
Otro artista más que conocemos y que con su muerte prematura, se acaba todo a su alrededor, y se enrola en lo fatídico; el club de los 27 Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain,  ahora Amy Winehouse, muertes tristes y violentas a sus 27 años, y dentro de la música.
Winehouse stugglesasí la vemos en su pequeño mundo en las drogas y la música, por su existencia, por ser nadie para los sionistas, su padre queda mal parado en el filme pues hace de antagonista, pues solo con los premios vemos su aparición y su abrazo.
Algo que nos lleva al alma de la artista es su solidaridad, no solo con los negros, sino con elpueblo palestino, es una palestina en el escenario, en uno de sus conciertos memorables la vemos vestida a su usanza y su bandera. Canta rocanrol, y todos sus éxitos que sumaran unos 20, marcaran de nuevo la historia de la música, y sobre todo del documental para cine como lo ha hecho Asif Capadia.
Quedan sus grandes amigos, sus productores Salaam RemiMarc RonsonShymansky, que decía tener un sueño con Amy, de convertirla en la mejor cantante del mundo en su género.
El filme ha recibido buenas críticas, como una “tragic masterpiece”, según The Guardian, uno que se pregunta porque esa misión, ese destino, esa voz, y esa embriaguez que de seguro la llevó a la felicidad aunque fuera clandestina.
El hecho de acercarnos tanto a su vida con esta película, a pesar de las censuras de su padre, no le pasó lo mismo a Janis, que en su primer documental sobre su vida, la familia censuró lo más esencial, su desesperación, que más tarde apareció en otro filme más desgarrador.
Sale tumultuosa su voz, su escasa voz de humor, pero sueltan los rayos de su demonios lujuriosos, la tergiversación de todos los valores. Si no era nadie por su corta vida, lo dio todo, pues ya parecía una vieja a los 24 años.
Verla por último enlagunada en los escenarios atiborrados de fans, solo a ella se le perdonaría, aquella tarde de verano en Belgrado, cuando se canceló el concierto y se acabaron todos sus contratos, de regreso a su apartamento en Camden (norte de Londres) donde viviría sola, a pesar de sus dos exmaridos, enfrentando sus frustraciones o preparada para morir como una máquina rebelde.

*(1)Tomado de: 
viceversa-mag.com 



La mejor versión en vivo de Valerie, por Amy Winehouse, al final del concierto de los 3 en la entrega de premios de la música.

jueves, 16 de julio de 2015

Como no recordar a Nietzsche, todo es baile y en esa danza nadie te gana Zaratustra.


Como se conoce a una persona que va amando por el mundo, tocada por la inmortalidad.
Ridículo que solo se ve en el cine, y para allá se ha mudado.

El amor como canta Blanca Rosa Gil, "La trampa", la rosa y sus millones de amantes.


Gabriel del Casal


Perséfone feliz de que la hayan encontrado en el Hades. Con este presente, la flor negra que la pobre no pudo lucir el día que partió hacia el centro de la tierra, mejor dicho lo hiperbóreo, eterna felicidad de sus hijos tocados por su madre Demeter, con ribetes de inmortalidad. Foto de Perséfone por Gajaka (su pintura favorita).



Pintura de una de las cientos de guerras entre España y los Países Bajos, ochenta anos de guerra. Aquí la batalla de Helligerlee. Ilustración de mi show/poético "La mecánica enlagunada".

martes, 23 de junio de 2015

El homenaje a la poesía colonial hispanoamericana.


Todo el siglo 17 en la América Hispana fue parte del Siglo de Oro de la poesía española, gongoristas y quevedistas sobre todo porque novelistas tan grandes como Cervantes, y dramaturgos como Lope de Vega y Calderón, imposible, todavía faltaba la experiencia y la libertad. Pero aquellos religiosos encerrados en sus conventos lo hacían de maravilla, porque tenían donde vivir seguros en medio del horror de la inquisición que ellos mismos controlaban, ay del que no era religioso o de la orden, como Clarinda, Caviedes y Amarilis, morían en el destierro, como después lo sufrieron los jesuítas.
GRANDES como Balbuena, Terrazas, Dominguez Camargo, De Evia y sor Juana Inés. Y esto pasaba en los dos virreinatos, México y Pirú.
Después de estos, nadie se atrevía a escribir poesía en el siglo XVIII porque se sometía al santo Oficio, que todo lo relacionaba con los libros satánicos, y hasta Paraguay iban por el desgraciado.
Gajaka Extramitico

***
Letrilla

A Bernardo de Balbuena y Francisco de Terrazas

Jardín oculto
petrificado que vuelve
enredaderas peras
lluvia noir
cinemascope
refrescas ramas
o las hojitas
blancas.
Qué me puede
importar a mi
tu suerte
en juego
impertinente.
Discurso al fin
con tres
preguntas,
la una simbólica
la otra tragedia
subyace derrame
mocos monos
romance
romancero.
Quintales de río
pato más pato
dos entradas
ministeriándolo?
no supo mas
que decir.
Lágrimas de
cripa, bulle-
renguísimo.
No hay de otra
orilla de
Pretuska sabia
hilera motor
de cuatro patas.
Noticia
acuerdo bundio
las maletas
de seda
pago de
seguimiento
bárbaro.

Mandarín Carroll
***



Marc-Chagall, el sol del verano.


Tres Sonetos De Las Flores - Francisco De Terrazas

I

Dejad las hebras de oro ensortijado
que el ánima me tienen enlazada,
y volved a la nieve no pisada
lo blanco de esas rosas matizado.

Dejad las perlas y el coral preciado
de que esa boca está tan adornada,
y al cielo -de quien sois tan envidiada-
volved los soles que le habéis robado.

La gracia y discreción que muestra ha sido
del gran saber del celestial maestro;
volvédselo a la angélica natura;

y todo aquesto así restituido,
veréis que lo que os queda es propio vuestro:
ser áspera, cruel, ingrata y dura.


II

Royendo están dos cabras de un nudoso
y duro ramo seco en la mimbrera,
pues ya les fue en la verde primavera
dulce, suave, tierno y muy sabroso.

Hallan extraño el gusto y amargoso,
no hallan ramo bueno en la ribera,
que -como su sazón pasada era-
pasó también su gusto deleitoso.

Y tras de este sabor que echaba menos,
de un ramo en otro ramo va mordiendo
y quedan sin comer de porfiadas.

Memorias de mis dulces tiempos buenos,
así voy tras vosotras discurriendo
sin ver sino venturas acabadas!

III

Soñé que de una peña me arrojaba
quien mi querer sujeto me tenía,
y casi ya en la boca me cogía
una fiera que abajo me esperaba.

Yo, con el temor, buscando procuraba
de dónde con las manos me tendría,
y el filo de una espada la una asía
y en una yerbezuela la otra hincaba.

La yerba a más andar la iba arrancando,
la espada a mí la mano deshaciendo,
yo más sus vivos filos apretando...

Oh mísero de mí, qué mal me entiendo,
pues huelgo verme estar despedazando
de miedo de acabar mi mal muriendo!

lunes, 15 de junio de 2015

Tomas Tranströmer, el poeta sueco que todos desearíamos conocer, muy metidito en su obra, poco o nada le interesa Igmar Bergman ahora. Mentira, a lo mejor vio antes de morir "Gritos y Susurros".























Prólogo segundo


La nenita bajando la escalera
Un suave terciopelo, y el corte de tela para el mueble queda muy bien en la escultura desnuda.


Pues si nadie te traduce tu tampoco lo hagas, demasiado odio por su postura estomacal, o demasiados odios, carentes de escuela, el despiste emocional, y ya vienen los florines, con todo y paraíso integral, que importa que se queme viva la libertad en media noche.



Introducción al poeta.






























Prólogo segundo


La nenita bajando la escalera
Un suave terciopelo, y el corte de tela para el mueble queda muy bien en la escultura desnuda.


Pues si nadie te traduce tu tampoco lo hagas, demasiado odio por su postura estomacal, o demasiados odios, carentes de escuela, el despiste emocional, y ya vienen los florines, con todo y paraíso integral, que importa que se queme viva la libertad en media noche.


Gajaka Extramitico

***

Tomas Tranströmer

DE MARZO DEL 79’ (1983)*

Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje
parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.
¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!
Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.
Lenguaje, pero no palabras
.


LOS CUATRO TEMPERAMENTOS (1958)

Registrando, el ojo transforma los rayos solares en bastones policiales.
Y de noche: la bulla de una fiesta en el piso de abajo 
sube como flores irreales a través del suelo.
Salgo a la llanura. Oscuridad. El vagón parece no moverse.
Un anti-pájaro graznaba a la ausencia de estrellas.
Arriba el sol albino, lanzando oscuras marejadas.

*
Un hombre como un árbol erguido con hojas crujientes
y un rayo en guardia vio al sol con hedor de bestia
que buscaba entre alas crepitantes sobre la isla de acantilados
del mundo, avanzando tras banderas de espuma por la noche
y el día, con blancos pájaros lacustres y ruidosos
en cubierta, y todos con pasaje hacia el Caos.

*
Basta con cerrar los ojos para oír claramente
el pequeño domingo de las gaviotas sobre la comarca interminable
[del mar.
Una guitarra comienza a abotonar el arbusto y la nube avanza
lentamente, como el trineo verde de la primavera tardía
—con la luz amarrada que relincha—
llega resbalando sobre el hielo.

*
Desperté con los tacones de la amiga golpeteando en el sueño
y, afuera, dos montones de nieve, como olvidados guantes del invierno,
mientras octavillas del sol se desplomaban sobre la ciudad.
El camino nunca tiene fin. El horizonte se apura hacia adelante.
Los pájaros sacuden el árbol. El polvo se marea en torno a las ruedas.
¡Todas las rodantes ruedas que contradicen la muerte!


SOLSTICIO DE INVIERNO (1996)

Mi ropa irradia
un resplandor azul.
Solsticio de invierno.
Tintineantes panderetas de hielo.
Cierro los ojos.
Hay un mundo sordo,
hay una grieta
por la que los muertostraspasan la frontera.

 *Tomados de Revista Arcadia. 




Texto de John Freeman, para conocer al poeta sueco en isla Rumaro*.
Fantástico sentir cómo el poema crece
mientras voy encogiéndome.
Crece, ocupa mi lugar.
Me desplaza.
Me arroja del nido.
El poema está listo.
[Versión de Roberto Mascaró, El cielo a medio hacer, Nórdica, 2010.]
La cercanía que Muldoon y Heaney sienten hacia Tranströmer es una pista sobre por qué un poema como este es tan extraordinario, pero también radical. Tranströmer comenzó a escribir poesía en serio después de la Segunda Guerra Mundial y está vivo a los 83 años al inicio de lo que parece una guerra interminable con el Medio Oriente. En todo ese tiempo, el reto que se ha impuesto fue encontrar un nuevo lenguaje para la intimidad y el compromiso, justo lo que Heaney y Muldoon hicieron dentro de un ambiente políticamente cargado.
“Después de la guerra, muchos poetas suecos comenzaron a pensar en la neutralidad del país –dice Daniel Sandström, especialista y editor en jefe de la editorial Albert Bonniers Förlag–. Era una fuente de vergüenza y de esa vergüenza nació el deseo de pensar de una forma más general y política.”
En la generación intelectual que siguió a Tranströmer, había que ser o marxista o reaccionario. Tranströmer no era ninguna de esas cosas. Viajó y se comprometió políticamente, pero no estaba interesado en el arte como un garrote.
Había otra división que enfrentar. Él había crecido en un ambiente religioso, pero de ninguna forma era un evangelista. En un país que se volvía cada vez más laico, una educación de ese tipo podría ser un problema. “Tú eras libre de todo eso”, dice Monika respecto a la doctrina religiosa, lo que provoca una irónica broma facial del poeta, que parece decirnos: “Gracias a Dios.”
De ese modo, mientras que muchos de sus contemporáneos contemplaban falsas polarizaciones, Tranströmer regresó a la isla donde pasó todos los veranos de su infancia, para convertir los sonidos, las estaciones y los humores de este lugar en la bóveda de su mitología personal.
...
Le tomaría veinte años de trabajo formalizar esta conexión. Al comienzo, su mayor reto fue encontrar una sintaxis para su imaginación. Al igual que todos los poetas nacidos entre las dos guerras mundiales, se guiaba por las luces de la vanguardia y el surrealismo, pero fue una íntima experiencia personal la que provocó en él un cambio drástico.
En el verano antes de cumplir quince años, tuvo lo que él describe en sus memorias como una especie de terror existencial: le temblaban las piernas, se llenó de temor. “En ese momento era escéptico ante cualquier forma de religión”, escribió Tranströmer en “Exorcismo” (1993), donde admite que si el hecho hubiera ocurrido años más tarde probablemente habría sido una revelación.
Después de la crisis, Tranströmer comenzó a tocar el piano con frecuencia, una actividad que aún realiza (cuando hace presentaciones públicas se limita a interpretar piezas para mano izquierda). Hoy día mantiene su apreciación sobre lo ocurrido en ese periodo en que estuvo más cerca de la psicosis que de una experiencia religiosa.
Monika añade: “Creo que lo que dijiste es que, si hubieras llegado a esta clase apacible de fe religiosa o confianza en la fe a la que llegaste años después, habrías sido capaz de lidiar con la crisis de una forma por entero distinta. En cierto sentido simplemente desarrollaste una fe propia en el transcurso de tu adolescencia. Si no me equivoco, lo habrías expresado así.”
–Sí, es correcto –dice Tomas–. Pero...
–Creaste una especie de imagen de Dios para ti mismo.
–Sí...
–Aunque no asociado o relacionado específicamente con lo que se enseñaba en las clases de religión. Un sentimiento de confianza, sin importar de donde viniera. No es un tema sencillo de tratar.
Tranströmer no puede afirmar si fue esa experiencia la que hizo que se interesara por los temas psicológicos. “Creo que hubo una transición de una conciencia religiosa básica a la fe –explica Monika–. Y que tuvo que ver con la música.”
Curiosamente, de todos los poemas de Tranströmer, el que lidia de forma más evidente con la fe habla también acerca de música, “Schubertiana”:
¡Tanto tenemos que confiar para poder vivir nuestro día cotidiano sin hundirnos en la tierra!
[Versión de Roberto Mascaró, Deshielo a mediodía, Nórdica, 2011.]
...
En los años finales de su adolescencia Tranströmer se alejó de la música y se acercó a la poesía y escribía tanto que encontró maneras, como todos los virtuosos, de hacer más difícil la escritura. Comenzó a experimentar con estrofas horacianas (la sáfica y la alcaica), lo que dio como resultado algunas partes de “Archipiélago otoñal” y “Cinco estrofas para Thoreau”, poemas que se publicaron en su primera colección, 17 poemas (1954).
Tranströmer abre uno de sus libros y comienza a identificar, un poema tras otro, la forma de las estrofas. “Aquí, aquí, aquí”, dice. “Supongo que la forma sáfica te dio cierta libertad”, añade Monika. Tranströmer responde “muy bien” y agrega: “una forma para trabajar desde adentro”.
No es la única restricción que se impuso. Los versos en 17 poemas esbozan un ecosistema en el que trabajaría intermitentemente el resto de su vida y que es posible reconocer en esta isla cuando se llega a Runmarö. Su verdor y sus marineros, la manera en que rompen las olas. La huella sonora de la isla se encuentra muy presente en ese primer volumen. He aquí un poeta que “empezó a buscar la herramienta de la atención”, por citar uno de sus primeros textos publicados (“Quien fue despertado por canciones sobre los techos”).
La respuesta en Suecia a este fenómeno de veintitrés años fue instantánea. Como asegura Sandström, “el avance crítico fue inmediato y sostenido. Los primeros años de la década de los cincuenta son la época dorada de la poesía. En ese entonces para ser considerado genial no tenías una banda de rock, sino que organizabas un recital de poesía”.
Tranströmer publicó tres libros más en este vertiginoso periodo y profundizó en cada uno su conexión con el paisaje mientras la economía de la imagen se tornaba más extraña, más inquietante. Cuando el apogeo terminó, el poeta se volvió aún más hacia su interior, y se convirtió, como dice Sandström, en “casi su propio género”.
En esta época Tranströmer comenzó su correspondencia con el poeta, traductor y editor estadounidense Robert Bly. Este nativo de Minnesota tenía una personalidad avasalladora y creó en Estados Unidos una revista literaria que cambiaría de nombre cada década.
En 1964, la publicación se llamaba The Sixties y en marzo de ese año Tranströmer, de 32 años, le escribió al editor, que se encontraba en Madison, Minnesota, para saber cómo podría hacerse de un número. Bly respondió de inmediato que acababa de recorrer todo el estado con el fin de hacerse del libro de Tranströmer El cielo a medio hacer en sueco.
En los siguientes veinticinco años los dos poetas intercambiaron cientos de cartas y así saciaron la sed mutua de chismes literarios a nivel internacional. La historia de esta amistad y su funcionamiento interno aparece de modo transparente en Air mail, un libro tan querido por Tranströmer que, cuando toma el ejemplar que le muestro, lo hace de tal modo que parece poco probable que me lo devuelva.
Al leer este volumen se entiende por qué Tranströmer querría mantenerlo cerca. En sus páginas se encuentra una amistad que creció como una ráfaga literaria y que cambió la vida de ambos hombres. Tranströmer y Bly traducen la obra del otro, se quejan de la política. Los poemas de Bly sobre la guerra de Vietnam no pueden publicarse y los marxistas critican a Tranströmer por mantenerse al margen: “Por lo general, en Suecia –le dice a su amigo al resumir ciertas reseñas despectivas– los jóvenes marxistas manifiestan poca tolerancia hacia la poesía” (carta del 29 de octubre de 1966).

*Colaboración de Jesús Blas Comas