jueves, 19 de marzo de 2015

"Leviathan", el filme de autor ruso más controvertido de los últimos tiempos; yo diría meses. Poema del poeta colombiano Eduardo Peláez P. a propósito de... Y, la poesía en Aurelio Arturo, odiado por los comunistas.

***

Un poema de Aurelio Arturo, poeta colombiano.

























PALABRA
nos rodea la palabra
la oímos
la tocamos
su aroma nos circunda
palabra que decimos y modelamos con la mano
fina o tosca
y que
forjamos
con el fuego de la sangre
y la suavidad de la piel de nuestras amadas
palabra omnipresente
con nosotros desde el alba
o aun antes
en el agua oscura del sueño
o en la edad de la que apenas salvamos
retazos de recuerdos
de espantos
de terribles ternuras
que va con nosotros
monólogo mudo
diálogo
la que ofrecemos a nuestros amigos
la que acuñamos
para el amor la queja
la lisonja
moneda de sol
o de plata
o moneda falsa
en ella nos miramos
para saber quiénes somos
nuestro oficio
y raza
refleja
nuestro yo
nuestra tribu
profundo espejo
y cuando es alegría y angustia
y los vastos cielos y el verde follaje
y la tierra que canta

entonces ese vuelo de palabras
es la poesía
puede ser la poesía

Tomado del No. 1 de "Golpe de Dados".




OPINIÓN5

“Leviathan”, 2014, de Andréi Zviáquintsev*

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Cuidado con los rusos de allá. Una película que desborda toda cuestión del ser sobre la corrupción neo stalinista.
Cuando estaba en cartelera la gente creía que Leviathan era sobre monstruos marinos, ballenas gigantescas (que las hay), y territorios no aptos para humanos. En parte, sabían que hablaban en metáforas , porque la aproximación es tan real y virtual, que Leviathan del autor ruso,Andrei Zviáquintsev,  nos coloca en la meditación crítica del porqué suceden estas cosas de maquinaria política de occidente en esas tierras que soñaron con el comunismo para el pueblo, y no para el aparato represor del Estado. El monstruo humano ha crecido y se asemeja al depredador marino.
Filmada en el Mar de Barents, en el cual alguna vez la Rusia  stalinista lanzó la bomba de Hidrogeno allí, acabando con su rica fauna, que viene del Ártico, en donde los sacerdotes ortodoxos hacen su agosto, en parte por el patrocinio de los corruptos ambiciosos seres de la represión, los alcaldes y su policía mafiosa, que como mortecina sin buitres se apoderan de todo, sin la más elemental conciencia del otro, del individuo y sus derechos.
El paisaje digamos agreste, lleno de malezas, porque parece que los jardines nunca fueron del gusto comunistoide,  predice tragedias, desprecios de unos y otros seres que actúan contaminados de alcohol y wolka, y de pedazos de pescado, alarmando más el sistema simpático. La chica o la esposa (Lilia involucrada en los terrores, vive con un mecánico (Kolya), y este contrata a un abogado (Dmitri) amigo de Moscú, para defender su terruño, que es victimizado por el alcalde (Vadim) ortodoxo y putiniano de turno. Nuestras mentes empiezan a producir asco por estos personajes en el poder.
Otra cosa es Winter Sleep, el gran cine del autor turco (Nuri Bilge Ceylan), jardines, en donde vimos la tierra de la Capadoccia, más tierna, más paisaje interior, a pesar de los demonios.Cannes 2014 tuvo sus grandes filmes de Occidente, esperemos que este Cannes 2015 sea parejito también.
Hasta del sacerdote ortodoxo de Leviathan empezamos a dudar de su fe, de su interés por el gobierno represor de turno, de las jugadas políticas para apoderarse de todos, y todos borrachos. Con razón Putin prohibió su exhibición en Rusia, por quedar tan mal parados, pero con los premios recibidos en Occidente, la cosa cambió, la máscara y no es de baile de la noche, sino de hundimiento de la vieja cultura del poder absoluto. Los esqueletos de las ballenasmisteriosas del Polo Norte que cuando se acercan a las orillas son descuartizadas por puro amor al arte, y que en vez de hacer sonreír, degradan la mente humana incapaz de algún sentido del humor que no sea el discurso ajeno tartamudeando.
Las troikas tiranas funcionando después de la revolución de octubre, por ninguna parte la desestalinización, Vadim es un sinvergüenza más que hace perder el brillo de la gran civilización rusa.
II
El Globo de oro del 2014 al mejor filme en lengua no inglesa,  y del mejor guión, que parece partir del libro de Job, no nos convence en palabras del sacerdote, pero si en la mecánica del filme, en su trato libre con los políticos, que al almacenar la ira, se desborda en ríos de verdadero humor, y en pereques de enredos entre amantes jóvenes en proceso de descomposición sicológica.
Los restos de una civilización en toda la península del mar de Barents alertan ante las nuevas vidas que todo lo copian de sus padres, alimentando la psicosis de miedo, y de venganzas muy claras que el espectador aprobará. La música del filme es casi regueton (Disco ruso), ni  DmitriShostakovich gozará de alguna opción en estos 147 minutos de buen cine.  El grande cineasta que fue, Sergei Eisenstein, estará borracho de la pena en su planeta enano de ver a estos funcionarios  en Leviathan actuando como bandidos titánicos, a la par con la mafia mejicana, con sus carros grises cuatro puertas para el crimen organizado.
Recuerdo la polémica de mi artículo  final a los Óscares, en donde escribí Levitán en vez deLeviatán, y se armó la gorda, injustificada, si no existiera el pintor ruso Levitán, con sus apariciones en el filme con sus murales del siglo 19 en los sitios abandonados de la región.
El tiempo cinematográfico nos supera en Leviathan, dado que nuestro tiempo necesita ver el chisme completo para comprender, porque ni los críticos se salvan. Claro que en el cine estadounidense, la ética nicomáquea aristotéliana nos distorsiona todo, la felicidad no existe si llegas a viejo, hasta el arrepentimiento del final del mal cine. ¿Cuántas botellas de wolka se necesitan en el cuerpo para que esta felicidad sea al menos incompleta?
La chica toma una determinación, la misma que es aprovechada por la corrupción para darle la voltereta al filme y, salir convencidos que contra el neo stalinismo no hay poder que lo pueda superar, y más cuando recibe el aval del viejo y recalcitrante cristianismo medioeval ortodoxo.
A Ranún Oquiedo, mi crítico de cabecera.
*Tomado de www.viceversa-mag.com

***




El poeta colombiano Eduardo Peláez Pérez, el poeta de Medellín, el poeta de Pereira, cofundador de la revista Siglótica, antiguo colaborador de la revista Realidad Aparte. Filósofo, traductor al francés de los poemas místicos de Carlos Obregón. Foto de Gajaka.

Eduardo Peláez P.


ELEGIA AL ABANDONO*

El poder le cree demasiado al demonio
a la vanidad, a la mentira.
Coloca su silla para exterminar, burlar.
Jamás posee el silencio
el sencillo afán de lo que es.
Sus cosas son adjetivos
Su palabra artimaña, veneno.

Su enemigo es la soledad
ese espacio de sol que habita la noche
en su compasión, en su bien, en su decir.
Ese cuerpo, ese farero, ese rayo
ilumina la tiniebla
Y ve las revueltas y la pena de soportar
El amor y la sangre
la justicia
la alegría
Ve el alba donde se desperezan los niños
para correr hacia el tiempo
Ve el tiempo al frente,
detrás
enredado en los huesos
en el agua y las ciudades
Ve el vacío y la desesperación
en su vestido de diario.
Ve a los hombres en su fragilidad, en su lucha.
Ese rayo, ese cuerpo, no ceja de unir,
de cantar, de vivir
de leer el fondo de los sueños
De amar cada paso que dan
las otras soledades
hacia la casa deshabitada
donde solo existe el poder del agua,
del beso
de la palabra y el fuego.



*Poema extractado de la revista de Realidad Aparte No. 19.


lunes, 16 de marzo de 2015

Félix Rizo Morgan, poeta de origen cubano, nos invita a leer sus heterónimos, cuentos y poemas


ISABEL FRENTE A LA PLAYA.

Micro obra teatral por Gumersindo Galero Pons

“Gana la muerte con todos tus apetitos,
y tu egoísmo, y todos los pecados capitales." A. Rimbaud



PERSONAJES DRAMÁTICOS

Isabel Rimbaud
Arturo Rimbaud
El padre Jacques
Una enfermera
El diablo


ESCENARIO:  Hospital de la Concepción en Marsella.  Al otro lado está la playa Vieille Chapelle.   Al abrirse el telón se ve una pequeña cama, fondo izquierda con un mesa de noche al lado y una ventana hacia el mar.   Habrá una silla antigua al lado derecho de la cama.   Una puerta a la derecha va hacia fuera del cuarto.    Isabel Rimbaud está sentada en la silla leyendo unos papeles.  Arturo está acostado en la cama.

ARTURO: (Con voz decaída)  ¿Isabel?

ISABEL:  ¿Te despertaste ya? (Va hacia la cama) Te veo más relajado.  Anoche estuviste dando brincos como un grillo.

ARTURO: Dame un poco de agua. ¡ Tengo tanta sed!  (Isabel toma un vaso de la mesa de noche con agua y se lo da a beber) 

ISABEL: Dicen que la morfina provoca esa sequedad en la garganta. (Pausa) ¿Más?

ARTURO: No. Ya está bien.

ISABEL: No sé, pero me parece que hoy día te veo con mejor semblante.

ARTURO: No te mientas.  De aquí sólo voy hacia lo peor.  Lo siento aquí. (Señala al pecho)

ISABEL: No me miento, Arturo, te hablo con las manos en el corazón.

ARTURO: Esto no tiene remedio.  No te hagas ilusiones.

ISABEL: (Persistente) No seas cabeza dura, hermano.  Todo tiene solución.

ARTURO: Déjame acostumbrarme a saber que voy a dejar de vivir en cualquier momento.

ISABEL: No quiero escucharte decir esas cosas.  Mamá se enfadaría.  ¡Tiene tantas ganas de verte saludable!

ARTURO: Creo que esta vez no habrá regreso a Charleville.

ISABEL: Arturo, en serio. No me gusta que hables así.  (Pausa) Te comportas como un desposeído, como alguien que no tiene esperanzas.

ARTURO: Nunca las he tenido. ¿Por qué habría de tenerlas ahora?

ISABEL: ¡No seas torpe!  Existe la esperanza, como existe la luz… Escucha, tengo algo importante que decirte.  Aquí en el hospital está el Padre Jacques, que es como un santo varón, que te puede oír la confesión en cualquier momento. 

ARTURO: (Con cierta ironía)  ¿La confesión?

ARTURO:  Sí.  Hazlo para no irte del mundo llego de  oscuridad. ¡Te sentirías tan bien!

ARTURO: No necesito que nadie escuche mi confesión. He aprendido siempre a valerme por mí mismo, a encarar mis demonios.  Lo demás, pienso, son historias de niños.
ARTURO: Me da miedo que todo lo que haya escrito este lleno de oscuridad.
 agua y se lo da a beber) 
 Isabel Rimbaud est bolsil
ISABEL: ¿A qué llamas tú historias de niños?

ARTURO: ¿Tenemos que volver a caer en este tema, hermana?

ISABEL: Me duele por ti. Me duele mucho y constante.  Tanto es este malestar que llevo en mi alma que no pienso que exista algo peor.  (Pausa)   Estuve leyendo esos últimos poemas que encontré en tu baúl.  (Pausa) Se me estruja el corazón cuando leo cada estrofa…(Pausa) Temo de que todo lo que hayas escrito este lleno de tinieblas.

ARTURO:  Te comprendo, pero tienes también que comprenderme.

ISABEL: (Camina hasta la ventana)  ¡Si pudieras mirar por esta ventana hacia fuera; Arturo!  La playa al cruzar el camino está llena de personas:  viejos, jóvenes, niños.  Hay tanto festejo, tanto colorido que no hay forma de negar cuando uno está delante de este maravilloso espectáculo que no exista algo más.

ARTURO: Hermana siempre has sido muy fantasiosa.  Ayúdame a incorporarme; me cuesta un poco de trabajo tomar aire.  (Trata de incorporase; Isabel lo ayuda a recostarse contra la cabecera de la cama; arregla las almohadas; respira con dificultad) Así está bien.

ISABEL: (Isabel va caminando despacio y cabizbaja y se para de nuevo junto a la ventana) Si supieras que de solo describirte esa hermosa playa me parece que te ves más repuesto, con mejor color en los labios…

ARTURO: Será la energía fatua que según dicen, se apoderada de uno antes de morir.

ISABEL: Otra vez con lo mismo.  Yo no.  No puedo ser así. Miro a esa gente allá afuera, junto al mar, corriendo, tomando el sol, gozando del agua azul de la playa.  Veo todo esto y creo firmemente que tengo tiempo para poder yo misma disfrutarlo en mi consciencia, ofreciéndome un buen reposo de la cruda realidad.

ARTURO: Tú crees en lo todo que yo no creo.  ¡He ahí la diferencia!

ISABEL: (Desanimada)  ¿Quién pudo haberte apartado de formatan aplastante de nuestro camino, Arturo?  ¿O no recuerdas cómo de niños rezábamos juntos el rosario todos los martes al caer la noche y cuando íbamos a la iglesia para cada fiesta de fin de año nos vestíamos con nuestra mejores ropasy llevábamos los macarons de chocolat que mamá horneaba para repartirlos entre los demás niños?

ARTURO: ¡No recuerdo!

ISABEL:  (Firme) Tienes que recordarlo en nombre de tu propia salvación.  No dejes, hermano, que la oscuridad te apague.  ¡Tienes tanto que ofrecer!

ARTURO: ¿A quién?  ¿Ofrecer miseria, alevosías, perversiones?

ISABEL:  No quiero escucharte, no puedo.

ARTURO: Isabel, Isabel, hermana, quién puede perdonar a un sodomita  (Isabel comienza a tararear para no escuchar; Arturo trata de alzar la voz) un traficante de armas, un esclavista, un drogado, un miserable.   ¡No hay puerta abierta para mis demonios!

ISABEL:  (Para de tararear)  No puedes hacer eso.  No puedes dejar que tu consciencia te niegue tu salvación eterna.  No, no, y no.  Tienes que tratar, tienes que escucharme.  (Vuelve a la ventana) Mira esa playa, Arturo.  ¿No quieres que te ayude a pararte junto a la ventana?   ¡Te haría tanto bien!

ARTURO: No, no me quedan fuerzas.

ISABEL:  Si vieras el color del agua y escucharas los gritos de los niños en sus juegos, pudieras ahogarte en el olor del mar.  Eso es vida, y no sólo vida aquí, en este instante, es para la eternidad.

ARTURO: No me interesa nada de lo que pueda ofrecerme eternidad en estos momentos.  Lo que quiero es morir en paz, tranquilo, llevarme todos mis horrores conmigo a la tumba, y que nadie, ni Dios ni el diablo me den la oportunidad de resucitarlos en otro mundo.

ISABEL: Cállate, ingrato. ¿Cómo puedes hablar con esa levedad?

ARTURO: Estoy cansado de fingir y de fracasar.  Me he pasado la vida caminando de un lugar a otro con la esperanza de encontrarme a mí mismo, y lo que siempre descubro es que existe un otro yo que se interpone entre nosotros.  Y ese otro yo está contaminado por la vida y por la muerte.

ISABEL: Un yo estará contaminado, pero no el otro.  Por Dios, Arturo, saca el otro de abajo de tus carnes y hazlo que camine hacia la luz.  No desperdicies la calidad de tu alma negándole su redención.

ARTURO: No hay eternidad, no hay ni siquiera una vida, ni esa playa que tú estás viendo por esa ventana tiene una realidad prometedora.  Todo es cuestión de tiempo para que la substancia que tocamos los hombres se desmorone como una torre de naipes.

ISABEL: No te creo ni te crees.  Hay algo en el más allá que tiene su forma, su influencia.

ARTURO: ¿De veras lo crees, Isabel?

ISABEL:  ¡Como esa playa que rompe sus olas en la orilla!

ARTURO: Eres ingenua, hermana.  Por esote voy a dar el beneficio de la duda. ¿Qué es qué?

ISABEL: ¿El qué?   Es un cuerpo que es corrupto, pero no el alma. Esa no te pertenece, como la mía no me pertenece a mí.

ARTURO: ¿Y tiene alma la playa?  ¿Esas cosas tienen alma?

ISABEL: La tienen.  Todo lo que toca la creación tiene su alma propia.

ARTURO: Si yo tocara el alma de esa playa, se purificaría mi alma?

ISABEL: De eso no tengas dudas.  El agua te limpiaría no sólo el cuerpo, sino lo que hay más adentro.  (Arturo se mueve incómodo en la cama.  Isabel va a su ayuda)  Déjame ayudarte.(Isabel acuesta a Arturo en la cama y le arregla las almohadas; Arturo respira con dificultad) ¿Mejor?

ARTURO: No. 

ISABEL: ¿Estás temblando?  ¿Tienes miedo?

ARTURO: No he sabido nunca lo que es miedo, por qué tendría que tenerlo ahora.  Si tiemblo es que alguien me anda buscando…(Se ríe apocado)

ISABEL: (Suplicante) Recemos, juntos.

ARTURO: (Comienza a respirar con mucho más esfuerzo)  Léeme uno de los poemas del baúl.

ISABEL: (Con firmeza)  No creo que este grupo de papeles haya algo que pueda salvarse.

ARTURO: Esos papeles han sido lo único que me han brindado una señal a mi vida.  Son mis errores junto a mis  ilusión baldías.  Por favor, Isabel, Trata de enviárselos  a Germain en Bruselas. Él sabrá qué hacer con ellos.    Tú conoces a Germain.

ISABEL: No te prometo nada.  Siento muchas de estas estrofas como si fueran puñales en mi espalda.

ARTURO: (La voz apenas perceptible)  Léeme, por favor.  Y te prometo que me confesaré con tu amigo el cura del hospital.

ISABEL: (Isabel de mala gana toma los papeles de la mesa de noche, se sienta a la silla, busca entre los papeles.  Lee en voz alta, con poca entonación)


Caminamos por callejones infestados
Rozando con nuestros cuerpos
 las ruinas de una media
Luz de sombras
En la oscuridad de la noche
como gotas de sangre sobre los paneles
De cristal de la ventana
mis pensamientos se movían de pantano a fosa
De fosa a tremedal

ARTURO: (Deja salir un queja corta; Isabel deja los papeles sobre la silla y se acerca a la cama, voz débil)  Es hora.  (Isabel sale corriendo por la puerta de la derecha.)  Padre Jacques, Padre Jacques.  ( En unos segundos entra con el Padre Jacques seguido por Isabel.   (Isabel camina de un lado al otro del cuarto.  Se para junto a la ventana mirando al mar mientras que el padre Jacques hacer por hablar con Arturo parado al lado de la cama. (Pausa)  Arturo trata de decirle algo al oído del cura.  El padre Jacques se separa de la cama y toma de sus manos a Isabel que comienza a llorar. 

PADRE JACQUES: Creo que debemos llamar a la enfermera.

ISABEL: Gracias, padre Jacques.  (El padre Jacques se va.  Isabel toma los papeles en las manos y los besa.   Después se acerca a la ventana, rompe los poemas en pedazos, y los lanza por la ventana hacia fuera.)  Que lleguen estos versos inmundos a la orilla y toquenlas aguas cristalinas de esa playa para que limpien la consciencia de mi pobre hermano.  (Entra la enfermera y se acerca a la cama; acerca el oído al corazón de Arturo.  Mira a Isabel, mueve la cabeza negativamente.  Lo tapa de pies a cabeza.  Isabel se echa a llorar, en silencio.  Laenfermera la consuela por unos segundos y se va por la puerta a la derecha.  Isabel camina hasta la mesa de noche, saca un pedazo de papel y una pluma.  Se apoya sobre un libro. Mientras escribe vemos la figura del diablo, un hombre vestido de negro y una careta roja que aparece por detrás de la cama de Arturo y se para tras la silla donde esta sentada Isabel.

EL DIABLO: (Dictándole la carta a Isabel con voz ronca y despacio, mientras Isabel escribe.)  Querida mamá: 
¡Sea nuestro Dios mil veces bendecido! ¡El domingo experimenté la más grandiosa felicidad que puede este mundo brindarme! Arturo dejó de ser el pobre, el olvidado libertino que moriría junto a mí: él es ahora un hombre justo, un santo, un mártir, uno de los escogidos del Señor…

TELÓN.


SEGUNDA ODA A STALIN
A gajaka
Por Cristiano M. Jaime

Sic volo, sic iubeo,  Juvenal

Ya se han acabado
casi todas las guerra abiertas,
Tovarich
Iosif Vissarionovich
Ahora el jueguito es atacar
Buscando pretextos globales
De bombas lacrimógenas
Y biotecnología…
Esas guerras de hombres
Prehistóricos
Quedaron bajo la burda
Frialdad de la tundra

Te nos fuiste, Iosif,
En los mejores tiempos de paz:
La industrialización de la URSS
Te debe los rublos
Que esconde en sus entrañas
Wall Street,
Ya no te esperan los días
De las gaviotas,
Volando por aquel cielo color
Televisor roto
En  tu opus magistral,
Que se sepa:
Pagado y editado por ti mismo
En la realidad socialista
De MosFilm, !Cómo nos acordamos…!
Cuando Vuelan las Cigueñas
Premiada más que los galardones
Obtenidos por Eisenstein y Vertov

A tu enemigos se le acabaron las
Balitas – pum pum
De acero y
Oro molido,
Las que se usaban
para cambiar por espejitos
Made in USSR


La lucha 


lunes, 9 de marzo de 2015

Una reseña manierista sobre la novela SANTA MARÍA DEL DIABLO de Gustavo Arango, 2015.

OPINIÓN0

Santa María del Diablo*

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“Santa María del Diablo”, 2015, una novela que te lleva por la pesadilla de la historia del siglo XVI, en la Tierra Firme del Mar Caribe.
I
Que al correr de los tiempos, nuestros apellidos y nombres se vayan complementando para darle origen a nuestras metas, esa es la zozobra, la otra cara de la moneda, el quinto para el rey Adburgo y luego al Borbón. La promesa de una esperanza frente al mundillo cruel y galopante de las culturas que van desfilando en el Nuevo Mundo.
Santa María del Diablo del novelista colombiano Gustavo Arango (Ediciones B Colombia, del grupo Zeta), la crónica histórica, los delirantes pasos forzados de nuestros primeros letrados,Gonzalo Fernández de Oviedo, los franciscanos, los dominicos, Bartolomé de Las CasasBernal Díaz del Castillo, obispos y más obispos que poco o nada interesan, en esta novela de los archivos de los primerizos descubrimientos de las islas del mar Caribe, La EspañolaCuba y LaTierra Firme de América, que antes no se llamaba, con sus tribus con caciques lo mismo que rey o gobernador gral, el oro y su embrujo, ya unos lo poseían y nada escribieron de cómo fue, y estos conquistadores de España-Portugal primero sabían lo mismo pero tenían otro concepto de su poder, pues les gustaba ver apiñado el oro a la luz de la luna incandescente, y como peso al pago de la guerra.

Juan de la Cosa, que llegó primero (y trazó el primer mapa del Nuevo Mundo) y dice el novelista Arango que los territorios que encontró poblados de indios-indias, debieron llevar su nombre; América, no, La Cosa, mejor. 1503. Comienzos del siglo XVI, continuaba el siglo XV, el de los venenos papales, Cristóbal Colón y sus viajes, al que olvidaremos en esta novela, para adentrarnos pasito a paso con la fundación de la primera ciudad de Tierra Firme  que llevaría el nombre de Santa María Antigua del Darién. Un encuentro entre dos mundos que fue y será una carnicería completa: BastidasOjedaNicuesa (desapareció por ese mar de los Caribesesperando su reencarnación como la del Rey Sebastián que llegó en 1882 con el poeta Fernando Pessoa),BalboaPedrariasIsabel de Bobadilla.
Y los gobernantes de estas tierras húmedas, vampirizadas, cacique Catacapa, Tirufi, Castilla de Oro era la capital imaginaria de la Nueva Andalucía, así se llamaba toda la Costa Atlántica de Tierra Firme, así quién no corre, quién no se embarca cómo en el Mariel de 1980, salieron todos los locos de las loqueras, y los ladrones y asesinos (Rinconete y Cortadillo, la gran novela ejemplar de Cervantes como un vivo retrato de lo que acontecía en la España en el siglo 16), mercenarios a conquistar y poblar esa tierra que venía a ser del Rey Carlos V (nieto de F.E. Católico), desde 1616, con su cruz de madera gigante, a nombre del saqueo y,  El Dorado empezaba a cobrar fuerza hasta el presente que vuelven a dar las tierras para la explotación y el saqueo del oro de lo más profundo de sus montañas, contaminado los ríos de lo que queda conquistado e industrializado.
Santa María del Diablo, que así se da en llamar la novela tiene como protagonista al cronista Fernández de Oviedo, que según la ficción vivió en la ciudad más grande de América comparable con Madrid, que luchó con los gobernadores asesinos como Pedrarias el que se jactaba de haber matado 4 0 5 mil indios en una tarde de diversiones; todo a nombre del rey Fernando el Católico, rey de venenos frente a las flechas envenenadas de Los Caribes y otras tribus, que por miles y centenares habitaban esta Tierra  a la que le quitaron el origen los españoles de entonces que actuaban como los del Estado Islámico actual, arrasando y quemando sus verdades orales, Tótems y sus meditaciones eternas con la piedra y los astros.
Las historias detalladas de los caciques (CemacoDabeibaAbraibe, Nachancan, entre otros) y sus mujeres, sobre todo sus hijas, que se unen a los recién llegados, es quizás la parte más atractiva de la crónica, por lo mismo, no venían mujeres sino hombres solos carismáticos y dispuestos a voltear la arepa, algo que la tradición católica castigaba a lo lejos como un mal sueño.
Y es que el diablo de los católicos, tan antihebreo, es tan sinvergüenza como el de ellos, pues en todas partes está antes que Dios, que todo lo puede y todo lo relaciona. Pero nada, jamás un acuerdo de paz que dure 100 años, ni nadie que lo aguante, parafraseando el dicho. Gustavo Arango se quemó las pestañas una vez más en esta investigación que de Macondo tiene las proximidades a la vena García Marquiana, al interés prosaico de no perderse ni el más insulso detalle del cumplimiento de las ordenanzas que iban y venían por carabela por el mar de la Atlántida (neoplatonismo mercantil).
Arango, entre otros, lleva el alma de Oviedo, y hay si se prendió la vela de esta inmortalidad, él le llega por Santa María, y en lo que es un aserto tras aserto, le habla del diablo, de las agonías por los atentados intelectuales de Pedrarias, que me lo imagino rechoncho (por bruto) y dientón, comelón de cuanta mierda hay a su alrededor, y matando como un lugarteniente de Aguirre, en fin, esa alma doble, Oviedo-Arango que medita con el enemigo de la gratitud y la caridad,  y que le sirve de amanuense,  nos llena de poesía barroca en estos tiempos secos de la bobería en la novela histórica. 
El hecho es que la lectura de la novela de G.A. nos hace ver las caras de los gobernadores y de los caciques confabulando. Hasta el rostro sin cara de Fernando El católico, padre de la infortunada Juana I (La loca, que así mismo la embotelló su padre), y la lucha de los comuneros en España por alguna reivindicación  de derechos por la vida.
Entran y salen las carabelas por los estrechos puertos de Uraba y Tierra Firme (el itsmo de Panama), y la ciudad bandera, Santa María de este encuentro entre dos mundos, solo se acuerdan de rezar cuando el obispo ha recibido sus diezmos en oro. ¿Qué tiene el maldito oro, que a los indígenas poco o nada interesa, pues lo mantienen en el cuarto de san Alejo (sic), y a los españoles les causa furor y destrucción tenerlo? La respuesta me importa un soberano culo... Cuando ya se vislumbraba el Mar del Sur de nuestra querida Suramérica.
Solo una década duró Santa María la Antigua del Darién, acampados con todo el oro del mundo, en nada ayudaron a salvaguardar a las tribus nativas- indígenas que en su mayoría los recibían con placer como culminación de un mito (véase Los Aztecas).
Una estela de destrucción que solo la novela con sus archivos logra connotar, dado el interés de algunos por dar nueva luz a los descubrimientos. Oviedo, el gran personaje que dice haber hecho cosas inverosímiles con lo que no era de él, reflexiona, y logra sobrevivir a los atentados, que según la escritura le alcanzó para ver como todo un continente nuevo era arrasado y poblado de malhechores, que poco  o nada les importaba Dios y sus monaguillos. Murió viejo después de la mitad del siglo demoledor y manierista. Le tocó ver como todo el oro que llegaba de las colonias era para el Santo Oficio, que empezaba a comandar el rey prudente, para mi imprudentísimo y pederasta por su sangre azul, Felipe 
II.
Si te gusta Vasco Nuñez de Balboa ve a la novela, y colócale una flor en medio del holocausto de vieja guardia, y celebremos que la poesía todo lo cura y lo envuelve en una alma de misterio, del que pocos, agresivos con sus churumbeles (insectos malignos), saldrán ilesos en la inmortalidad.
Gustavo Arango es profesor de literatura hispanoamericana en la universidad de Oneonta (New York). Sus últimas novelas son El origen del mundo, 2010, La risa del muerto, 2002. Es también autor de biografías literarias (García Márquez y Cortázar) y de libros de poesía. Fue editor del diario El Universal de Cartagena.
A Gloria Virginia Martínez, que me obsequió el libro.

*Tomado de: www.viceVersa-mag.com