...................................
Gabriel Jaime Caro (Gajaka) y Carlos Enrique Ortiz, poetas colombianos, y neoberracos, después de superar una etapa; la de su vida, del "
Tour por todo", del compromiso adquirido a tantos años A. De remontarse a la corriente enamorada y rápida (soon). De la astucia en la composición, y tirarle la puerta al amigo, si con la exnovia se hace ruego a Dios que no vuelva, son dos cosas bien distintas. Aunque ni tanto, crece la joroba por falta de una meditación frente al "Club de los masturbadores" de la segunda niñez. Foto de Deyzy Zulú.

Qué hace el viento frío/agitando las alas/de la mariposa/muerta en el suelo/desde ayer.
Qué hace el viento frío/poniendo este aleteo/ante mis ojos/ardidos por la ira/siempre.
Poema de Carlos Enrique Ortiz.
:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_::_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:
Manifiesto del Neoberraco
VIII (Version Neoberraca)
Del neoberraco la cadencia extraña de una palabra que en neobarroco pende firme del cielo-raso como lámpara en castillo, suntuosidad de la lámpara odiada por frentes patrióticos, lámpara que no irradia luz sino que enceguece en la intensidad de la potencia. En el neobarroco: neoberraco resistiendo a los que hacen de la poesía mercadotecnia y a los que quieren callarla.
Esa palabra desenfrenada que reluce gloriosa, sin cálculos, ni monitoreos, sino en puro flujo, con heteronimias, con máscaras que no esconden nada sino que revelan su apariencia, con el ritornelo del canto de Góngora ("Y sólo del amor queda el veneno"), y el naufragio hermético mallarmeano (en "Una tirada de dados"), por supuesto admirando el periodo azul de Picasso y su Guernica -que no la hizo él sino el capataz nazi- y la resistencia de Paul Celan que glorificó el Sena, y sosteniendo esta sonrisa causada dulcemente por marimondas polisexuales: afirmamos el neoberraco contraindexente desnudos para el rayo de sol. 60-20.
VIII (Versión Neobarroca)
La Tierra indivisible o indivisibles átomos arrastrados por invasiones apocalípticas se han establecido en un fondo sin medida y con horror. Pende el hilo, sujeta la esfera y el desecho inyectado, e ahí Prospero el devenir incierto del que abandona la carrera para pegarse de otra teta más mística y más escalofríante, el sobreviviré de las almas jóvenes. La síntesis lenta de lo orgánico, y las viejas maneras se unen al neoberraco. 60-20.
La soterrada luz, anabólicos signos para esta mañana, misteriosas nubes apoltronadas a la vista en la distancia me confirman que somos tan iguales al despertarnos del anonimato de la noche, la cercanía y el vestido de Juana la diáfana para el muestreo.
Tu eres Una, me lo repito cien mil veces antes del suspiro inicial de nuestro cotorreo maya, el mismo que inspiraba el eclipse de nuestro sol de planos acartonados y por nuestros sabios pintores. Anciana madre de los espejos finos de remedos o las claridades asumidas como pensador de Rodin. La tristeza oval y el más mal apellido, sorna, siguiéndonos con gracia, antes de la patadita final, la tétrica mirada que derrota la fragilidad de lo que estamos hechos, el Todo.