miércoles, 2 de noviembre de 2016

Rodolfo Hinostroza, el poeta peruano que se murió joven a los 75 años..





Eran tantos los maestros en poesía en los 60s de Calvo, Cisneros, Ojeda, Hernández, Hinostroza, y pare. Peruanista los busca, intenta atravesar la barrera del sonido, lengua absuelta. Parece que se fueron todos. Rodolfo Hinostroza el más abuelo, fregado el poeta con sus maestros. Calvo almacenista de códices, embadurnado de guano.

El otro médico tocaba flauta, fumaba la hierva loca para un loco. Cisneros partió, se publicaba en los setentas. Contranatura, El consejero del lobo. Se de Rodolfo por Luis La hoz, una alma que te mira, me trae un mensaje de un poeta peruano, de esos, tras los pasos de otros no muy místicos a su gusto, más la noche estrellada del Sur.
Crítico de esas escuelas, de la cubana, del stalinismo como lo menos mal, y con cojones, se deja venir por entre la pagoda que le sirve de viajes a las estrellas más cercanas, y el cocido de papas con tomate rojo ensueño.
Sentí con su partida una angustia, la de la solidaridad, la del amor de segunda. Vallejista calcado, murió pobre. Pero rica la imagen de su presencia. De turista en Machu Pichu.


Gabriel Jaime Caro (Gajaka)



*

Fragmentos de poemas de Rodolfo Hinostroza, tomados a la intemperie.


 amiboide forma líquida indiferenciada
atracción implacable
        in suo esse perseverare conatur
Spinoza dixit
         no sexo no el olor metálico del celo
but
amor abominable odio hermoso
     Nada, gameto mío! Remonta el río líquido
hasta el origen
La calcárida y la salamandra
:para que yo abra mi tienda
y un oleaje de muslos rescate toda una vida perdida.


II

& te enviaron a mi tienda
   & yo era un pastor de cabras
podrido por la violencia igualmente
     ánima sola
& miraba las estrellas en silencio / entorpecido
y así te vi venir:
no hembra que mata al macho no la que cría perros
no l’heritage de la araña no la disputa nonsense de la presa
          pero
complicidad de sangre
     así jugabas tocándote tu cuerpo
    así
ojos oscuros/ aromas de milenios: mirra y sodomía/cunilingum
pude decir: soy el más solo de los animales
   but
un coup de cheveux y ruedo por tierra.


III

& todo pudo ser distinto en la naturaleza
comedores de hierbas y raíces
tuvimos que imitar a los grandes carnívoros:
tu cuerpo es una presa/ el cazador será jefe del CIA y de la OTAN
anamorfosis no metamorfosis
Vegetarianos & Salvation Army & Hippies
      no detendrán las guerras
la tarea es reparar lo ocurrido en milenios
       hija de Betulia: plegaria
mis cabellos son largos como los tuyos
la paz y la belleza de este mundo se han extendido sobre mí
nuestros cuerpos
       sucesivos intemporales hommages al alba de la vida
ánima sola
     & vi el hacha en tu túnica
pero quise rescatar en una noche /thalassa oh thalassa/
     toda una vida perdida.

*


Rodolfo Hinostroza, "La sonrisa incongruente", In memoriam.
***

Tomado del Churrunguistunguis, de octubre 31 del 2012.

Por sugerencia de dos lectoras de poesía peruana, en el exilio, con ustedes Rodolfo Hinostroza:

Por Gabriel Jaime Caro (Gajaka extramítico)

Rodolfo Hinostroza, Lima, 27 de octubre, 1941, el último de los mohicanos se dijo después de la muerte reciente del poeta  Antonio Cisneros; que comenzó con su libro de poemas “Consejero del lobo”, 1965, de una generación, la de los 60s, de la larga post guerra europea y americana,  y muy vallejiana, con algún contradictor positivo, contra el odio y el amor, la acostumbrada casi acusación de haber sido elegido por Octavio Paz, para reírse de nuevo. Lo protegen ángeles más acá que la estatua.

“Yo lo vi compadre yo lo vi”, me dice Pedro Granados, yo lo he visto, desde la piedra estelar, de la fe en la naturaleza pero incaica, de una vez por todas, y que se levante Arguedas. 

De esos sesentas cortos, Poetas sicoanalistas, Luis Hernández, más allá del aplacado sol cuando su flauta lo impulsaba a ver allá arriba al Gran señor Uno del cielo a loquiar con fraseo mayor, enlagunado, maestro de muchos, olvido de otros. Rodolfo Hinostroza conserva para mi el otro nombre a seguir de esos poetas,  sus largos poemas te eclipsan, solo Eluard Espina lo sigue con el canto de un fingidor. Solo tu neoberraco. “Batistuta de la poesía”. Máquina de Kozer, “Sangrado” de Lima a Buenos Aires. Falta el de Querétaro.

Tomo mi suspensión de caléndula para el culto y su ñiñiñaque. Por fin alguien más tenaz que el profesor de matemáticas es el tótem plantado y leyendo como poeta Mayor,  o a seguir la poesía peruana, de esta generación  rock and rolera, y expuesta a la dictadura militar. 

Luego están Javier Heraud (un ícono, de la poesía de un guerrillero,  asesinado, típico miedo stalinista y fascista. Antonio Cisneros, Juan Ojeda, Winston Orrillo, César Calvo (conozco una secta secreta muy eleusina que lo sigue más allá del sol por el Amazonas). Juan Gonzalo Rose (una banda de suicidas que han abandonado su estoicismo, y así son insoportables), Marco Martos, Ricardo Silva -Santisteban. La lista siempre será larga para el Perú de Miss Perú y su voces hasta “Contranatura”, 1972, donde Hinostroza desembarca con Las soledades de Góngora en incaico. Algo absurdo si hablamos de lengua muerta, sin los cumplimientos de Felipe II, para que conservaran todo, hasta sus lenguas milenarias. Pero nadie le hace caso a un rey enano, a no ser que sea de los enanos de Herzog y Serrat.

Me gustan estos dos poemas que están en la red: “Los hijos de Clausen”, sobre su madre, de “Memorial de casa grande” y a continuación el l poema acerca del padre, mira papá salí de la máscara de hierro del hombre peruano.  Viva el neobarroco de Rodolfo Hinostroza.

Este alumno de Robert Graves en mitología, ha publicado recién: crónicas (Pararrayos de Dios, Tribal, 2012). Antes ,“Tercer Diluvio” en forma electrónica.  Profeta del Fin del mundo.

*

A tu muerte, Rodolfo, un verso, del Manifiesto del Neoberraco:


III

El SI y el No, cuando el desánimo va de acuerdo con la edad vencida, 78, 80, 89, hasta de las palabras del verbo super rencorosas, “así me veréis a mi gobernar sobre voz”.  Si, lo hacemos con distracción, y No, cuando la distracción es con marcado interés en parangonarse; y esto que es, entrelazados celos de la vaguedad o la diferencia especifica desde la cuna rezada por una pitonisa bisexual? No, antes si, ahora cada uno con su libro subrayado por los enemigos sintéticos, La Perichole y Lima por ejemplo y pare de acosar. Acosarte en el mando cuando la sexualidad está intacta.


***
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Un poema largo de Rodolfo Hinostroza


Dos hijos de Clausen

Mi madre Gloria era
La chica linda del Callejón del Buque,
De Bajoelpuente, en el jirón Trujillo, manyas primo.
Era hija de Clausen, un ingeniero danés chiquito y colorado,
lisuriento, que a veces venía a visitarlos,
a ella y sus dos hermanos,
a Olga, la segunda, y a Rodolfo, el menor.

Eran hijos habidos en Victoria Farfán,
guapa bajopontina de imponente perfil,
y de horrible carácter, tal como lo aprendí
a mis expensas luego. Nadie quería entrarle
aunque era buena hembra, pero con fama de ogro:
Tuvo que ser este gringo despistado, chambero y buenagente,
pero más lisuriento que un capataz de obras
se ve que había aprendido su oficio en el barco
porque instalaba Centrales Hidroeléctricas en provincias
y se quedaba un año dos,
en Camaná por ejemplo, o en Máncora
conviviendo en el campamento
con mujeres del pueblo
a las que les hacía de vez en cuando un hijo.

En consecuencia le hizo
tres hijos a Victoria
De puro macho que era.

Gloria nació, por ejemplo, en el campamento de Ica,
Y Olga en el de Marcará
y el muchacho Rodolfo ya de regreso a Lima
pero hasta ahí nomás llego,
porque luego de algunas peleas memorables con el Ogro
el hombre se esfumó. Ni cojudo,
se fue desapareciendo de a poquitos pretextando trabajo
hasta que no volvió, sino de tarde en tarde
para ver a sus hijos.

Cada vez que el gringo venía a visitarlos,
La cosa terminaba en unas grotescas,
gigantescas puteadas de callejón limeño,
Con mentadas de madre y baldes de meados
Contra el valiente danés y sus torpes carajos,
sus incipientes mierdas, sus amargas derrotas de gringo buenagente
contra la horrenda familia de mi abuela,
un matriarcado chicha
de obreros criollazos y grisetas
que comportaba un tira,
un par de mechadores famosos
una puta solapa
y varios palomillas
que a veces terminaban en la cana.

O sea que mi madre lo veía muy poco
Pero siempre cargado de regalos, como Santa Claus en su trineo:
Muñecas lloronas, ropa importada de Miami, camioncitos a cuerda,
Y sus visitas eran más inolvidables cuanto más esporádicas,
Y siempre en Navidad
Que para los daneses es sagrada
Y nunca les falló en eso al menos.

Los tres hermanos competían desleal y arduamente
por el breve, pequeñísimo tiempo
Que su padre dedicaba a cada uno de ellos:

 "Cómo te va
En el colegio? Qué quieres estudiar cuando seas grande?  (ingeniero)
(maestra) (artista de cine) Te enseñan bien inglés en el colegio?
Saben, yo viví 20 años en los Estados Unidos,
y tengo la nacionalidad americana,  que
automáticamente se transmite a mis hijos,
por ley, a toditos mis hijos,
o sea que ustedes también tienen derecho
al pasaporte americano,
lo sabían?..."

Se les quedaban las palabras de protesta atoradas en la glotis
Y preferían tomarle de la mano, cálida y cariñosa
Que darle motivo de vergüenza
Con preguntas incómodas.
Y cuando el gringo se iba en su Ford polvoriento,
sus 3 hijos en unánime paja
se largaban al techo, a soñar desaforadamente
con los Estados Unidos de América
la tierra de las oportunidades
Time is Money
América tierra del trabajo y del dólar
De la democracia
Y de la igualdad ante la ley
De los hijos bastardos.

Y el culeado danés un día se murió
Sin dejarles un cobre.

Pero tanto fue que sus hijos soñaron,
que sus sueños se hicieron realidad
Al filo de los años.

                             Mi madre, por ejemplo, encontró
a su Príncipe Azul
En Octavio, un poeta venido del Callejón de Huaylas
Hijo de un hacendado en bancarrota,
Que tenía más o menos la edad de su padre.

Cuarentón, romántico y celoso,
Refinado aunque misio,
Con la cabeza llena de sueños
Pues el también sonaba con triunfar en Hollywood
Y acababa de escribir el guión de una película de éxito
"El guapo del pueblo"
Con Jesús Vásquez y Filomeno Ormeño,
Ima Sumac y Moisés Vivanco
Y la Cholita linda del Perú,
Alicia Lizárraga.

Eran tiempos del cine mexicano
Con el charro cantor Jorge Negrete
Y aquí surgía un cine nacional a fines de los '30
Con enorme ilusión
Por eso comparaban la pareja conformada por ellos
con la de María Félix y Agustín Lara, 
La bella chica y el feo poeta
A causa de la diferencia de edad, o con Chaplin
Y Paulette Goddard. Era un sueño para ella
Estar en ese ambiente 
Y no con los zafios de sus primos.

El poeta se casó pues con ella y se la llevó a Huaraz
Tierra de sus mayores y
Tuvo dos hijos en ella (mi hermana Gloria y yo)
Y fuimos felices y comimos perdices desde 1941 hasta el 49
Que todo se rompió, inexplicablemente,
Como una muñeca de porcelana china
Y ellos se divorciaron.

Pero antes de eso fuimos de verdad felices
En esa hermosa casa de la calle San Martín
Con su  patio y su poyo y su corral de cuyes
Y las gotas de lluvia cristalina
Que tintineaban sobre los charcos
Y el trino del huanchaco pecho colorado
Y el trueno batiendo atabales lejanos.

Nunca supimos verdaderamente por qué se separaron
Ni tampoco tiene sentido esclarecerlo ahora,
después de más de medio siglo.
Pero se separaron a capazos neuróticos,
luego se divorciaron y cambió nuestra vida,
dio un vuelco espantoso, como un accidente de automóvil
y fuimos infelices durante largos años.

Entonces regresamos a Lima, a vivir
Con la feroz familia de mi madre
En la Unidad Vecinal número 3
Unas viviendas para familias pobres.
Mejor no lo recuerdo.

Después mi madre se consiguió un amante
que era también casado como el abuelo Clausen
Y había trabajado también 20 años
In the United States
Y había regresado al Perú para montar
una cafetería en el jirón de la Unión.

Y el tal Alberto le puso Casa Chica a mi madre
como el danés se la puso a su madre,
Siguiéndole el ejemplo
Que ya era una tradición en su familia
Porque la bisabuela Hortensia era la barragana
Del tal Farfán (que era también casado)
Y ya eran tres generaciones de mujeres
Salidas de ese callejón bajopontino
Que eran queridas de gordos ricachones
Fatalmente, como en las tragedias griegas.

Y mi madre volvió a ser ilegitima
Después de haber estado legítimamente casada con mi padre
Porque la fatalidad la llevaba a ser la Otra
La amante, el fruto prohibido,
La mujer que se corta las venas
Y acaba en el hospital, a hurtadillas
Para que sus hijos no se enteren.

Y luego vino Demetrio, otro poeta misio y además casado
Pero al menos poeta, aunque completamente
alcoholizado.
Y luego vino su matrimonio bamba
(en este fui testigo) con un cretino,
que desapareció poco después.
Ya estaba envejecida
y sin mucho glamour, de modo que un buen día,
desistió de buscar la Felicidad
consagrada en la Constitución Americana.

Poco después murió
de un infarto masivo al miocardio,
mientras que se tomaba su último Cuba Libre.

Su hermana Olga
Esa especie de monstruo que nunca tuvo hijos
Y acechaba mi infancia
Para burlarse de mí, para vejarme,
Para espiarme morbosamente por la ventanita del baño
Para golpearme brutalmente con un palo de escoba
Para arrojarme un cuchillo encima de la mesa
Para destrozar mi juego de ajedrez que no entendía
Esa bestia peluda, en fin,
Decidió, ella también, ir a buscar el Sueño Americano
A los 50 años, bastante maleteada por su amante,
Desde luego casado.

Inmigró a los Estados Unidos, con chamba de doméstica,
Aunque no sabía cocinar ni tampoco comer,
Y regresó casada con un octogenario ingeniero checo
Jubilado, enfermo y malhablado 
Igualito a su padre
Trayendo unos inmensos muebles americanos
Para que la envidiase su familia
Pero no tuvo tiempo ni de desempacarlos
Porque murió de un cáncer a los huesos
Dopada por el fósforo, deforme, delirando,
Insultada por su madre aún en su lecho de muerte,
Impotente y vejada.

En cuanto a Rodolfo, el benjamín,
El tío buena gente
Que prefería tener alma de negro pobre
Que no de blanco misio
Nunca se fue a los Estados Unidos
Pero fue el único que realizó El Sueño Americano
Pues se hizo rico de la noche a la mañana.

Yo lo hice rico de la noche a la mañana
Gracias a mi laboratorio de química
Enseñándole a extraer oro de unas sales de cianuro
Acumuladas en años de electrólisis 
Pues él no sabía qué hacer con ese polvo gris y denso
Que supe convertir en oro de calidad suprema
99.99 de pureza
con un catalizador de hierro
que hizo llover oro en polvo sobre el tío Rodolfo
30 o 40 kilos de oro lloviéndole del cielo.

Y se compró su casa, y puso su negocio
Y no paró hasta hacerse millonario
Pero a mí no me dio, desde luego, un centavo,
Y ni siquiera las gracias.

Y dejó de ser el tío buena gente para ser un señor
Avaro y temeroso de su oro
Con un hijo mongólico
Que ensombreció los días de su vida.

Ahora casi todos han muerto.

Mi  madre se ha ido al alto lirio,
A cantar sus endechas
Mi padre, Tía Lucha, Alberto el comerciante, Demetrio el poeta
todos están juntos en el alto combo.

Mi abuela Victoria se ha reencarnado en una rata,
Y Olga en una repugnante cucaracha
Y se encuentran en las alcantarillas que las vieron nacer
Para seguir peleando.

Y desde luego Clausen, el danés inmigrante,
se ha ido al Otro Barrio
a montar sus Centrales Hidroeléctricas,
y pasa piola
Inmerecidamente, desde luego.

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