lunes, 9 de marzo de 2015

Una reseña manierista sobre la novela SANTA MARÍA DEL DIABLO de Gustavo Arango, 2015.

OPINIÓN0

Santa María del Diablo*

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“Santa María del Diablo”, 2015, una novela que te lleva por la pesadilla de la historia del siglo XVI, en la Tierra Firme del Mar Caribe.
I
Que al correr de los tiempos, nuestros apellidos y nombres se vayan complementando para darle origen a nuestras metas, esa es la zozobra, la otra cara de la moneda, el quinto para el rey Adburgo y luego al Borbón. La promesa de una esperanza frente al mundillo cruel y galopante de las culturas que van desfilando en el Nuevo Mundo.
Santa María del Diablo del novelista colombiano Gustavo Arango (Ediciones B Colombia, del grupo Zeta), la crónica histórica, los delirantes pasos forzados de nuestros primeros letrados,Gonzalo Fernández de Oviedo, los franciscanos, los dominicos, Bartolomé de Las Casas, Bernal Díaz del Castillo, obispos y más obispos que poco o nada interesan, en esta novela de los archivos de los primerizos descubrimientos de las islas del mar Caribe, La Española, Cuba y LaTierra Firme de América, que antes no se llamaba, con sus tribus con caciques lo mismo que rey o gobernador gral, el oro y su embrujo, ya unos lo poseían y nada escribieron de cómo fue, y estos conquistadores de España-Portugal primero sabían lo mismo pero tenían otro concepto de su poder, pues les gustaba ver apiñado el oro a la luz de la luna incandescente, y como peso al pago de la guerra.

Juan de la Cosa, que llegó primero (y trazó el primer mapa del Nuevo Mundo) y dice el novelista Arango que los territorios que encontró poblados de indios-indias, debieron llevar su nombre; América, no, La Cosa, mejor. 1503. Comienzos del siglo XVI, continuaba el siglo XV, el de los venenos papales, Cristóbal Colón y sus viajes, al que olvidaremos en esta novela, para adentrarnos pasito a paso con la fundación de la primera ciudad de Tierra Firme  que llevaría el nombre de Santa María Antigua del Darién. Un encuentro entre dos mundos que fue y será una carnicería completa: Bastidas, Ojeda, Nicuesa (desapareció por ese mar de los Caribes, esperando su reencarnación como la del Rey Sebastián que llegó en 1882 con el poeta Fernando Pessoa),Balboa, Pedrarias, Isabel de Bobadilla.
Y los gobernantes de estas tierras húmedas, vampirizadas, cacique Catacapa, Tirufi, Castilla de Oro era la capital imaginaria de la Nueva Andalucía, así se llamaba toda la Costa Atlántica de Tierra Firme, así quién no corre, quién no se embarca cómo en el Mariel de 1980, salieron todos los locos de las loqueras, y los ladrones y asesinos (Rinconete y Cortadillo, la gran novela ejemplar de Cervantes como un vivo retrato de lo que acontecía en la España en el siglo 16), mercenarios a conquistar y poblar esa tierra que venía a ser del Rey Carlos V (nieto de F.E. Católico), desde 1616, con su cruz de madera gigante, a nombre del saqueo y,  El Dorado empezaba a cobrar fuerza hasta el presente que vuelven a dar las tierras para la explotación y el saqueo del oro de lo más profundo de sus montañas, contaminado los ríos de lo que queda conquistado e industrializado.
Santa María del Diablo, que así se da en llamar la novela tiene como protagonista al cronista Fernández de Oviedo, que según la ficción vivió en la ciudad más grande de América comparable con Madrid, que luchó con los gobernadores asesinos como Pedrarias el que se jactaba de haber matado 4 0 5 mil indios en una tarde de diversiones; todo a nombre del rey Fernando el Católico, rey de venenos frente a las flechas envenenadas de Los Caribes y otras tribus, que por miles y centenares habitaban esta Tierra  a la que le quitaron el origen los españoles de entonces que actuaban como los del Estado Islámico actual, arrasando y quemando sus verdades orales, Tótems y sus meditaciones eternas con la piedra y los astros.
Las historias detalladas de los caciques (Cemaco, Dabeiba, Abraibe, Nachancan, entre otros) y sus mujeres, sobre todo sus hijas, que se unen a los recién llegados, es quizás la parte más atractiva de la crónica, por lo mismo, no venían mujeres sino hombres solos carismáticos y dispuestos a voltear la arepa, algo que la tradición católica castigaba a lo lejos como un mal sueño.
Y es que el diablo de los católicos, tan antihebreo, es tan sinvergüenza como el de ellos, pues en todas partes está antes que Dios, que todo lo puede y todo lo relaciona. Pero nada, jamás un acuerdo de paz que dure 100 años, ni nadie que lo aguante, parafraseando el dicho. Gustavo Arango se quemó las pestañas una vez más en esta investigación que de Macondo tiene las proximidades a la vena García Marquiana, al interés prosaico de no perderse ni el más insulso detalle del cumplimiento de las ordenanzas que iban y venían por carabela por el mar de la Atlántida (neoplatonismo mercantil).
Arango, entre otros, lleva el alma de Oviedo, y hay si se prendió la vela de esta inmortalidad, él le llega por Santa María, y en lo que es un aserto tras aserto, le habla del diablo, de las agonías por los atentados intelectuales de Pedrarias, que me lo imagino rechoncho (por bruto) y dientón, comelón de cuanta mierda hay a su alrededor, y matando como un lugarteniente de Aguirre, en fin, esa alma doble, Oviedo-Arango que medita con el enemigo de la gratitud y la caridad,  y que le sirve de amanuense,  nos llena de poesía barroca en estos tiempos secos de la bobería en la novela histórica. 
El hecho es que la lectura de la novela de G.A. nos hace ver las caras de los gobernadores y de los caciques confabulando. Hasta el rostro sin cara de Fernando El católico, padre de la infortunada Juana I (La loca, que así mismo la embotelló su padre), y la lucha de los comuneros en España por alguna reivindicación  de derechos por la vida.
Entran y salen las carabelas por los estrechos puertos de Uraba y Tierra Firme (el itsmo de Panama), y la ciudad bandera, Santa María,  de este encuentro entre dos mundos, solo se acuerdan de rezar cuando el obispo ha recibido sus diezmos en oro. ¿Qué tiene el maldito oro, que a los indígenas poco o nada interesa, pues lo mantienen en el cuarto de san Alejo (sic), y a los españoles les causa furor y destrucción tenerlo? La respuesta me importa un soberano culo... Cuando ya se vislumbraba el Mar del Sur de nuestra querida Suramérica.
Solo una década duró Santa María la Antigua del Darién, acampados con todo el oro del mundo, en nada ayudaron a salvaguardar a las tribus nativas- indígenas que en su mayoría los recibían con placer como culminación de un mito (véase Los Aztecas).
Una estela de destrucción que solo la novela con sus archivos logra connotar, dado el interés de algunos por dar nueva luz a los descubrimientos. Oviedo, el gran personaje que dice haber hecho cosas inverosímiles con lo que no era de él, reflexiona, y logra sobrevivir a los atentados, que según la escritura le alcanzó para ver como todo un continente nuevo era arrasado y poblado de malhechores, que poco  o nada les importaba Dios y sus monaguillos. Murió viejo después de la mitad del siglo demoledor y manierista. Le tocó ver como todo el oro que llegaba de las colonias era para el Santo Oficio, que empezaba a comandar el rey prudente, para mi imprudentísimo y pederasta por su sangre azul, Felipe 
II.
Si te gusta Vasco Nuñez de Balboa ve a la novela, y colócale una flor en medio del holocausto de vieja guardia, y celebremos que la poesía todo lo cura y lo envuelve en una alma de misterio, del que pocos, agresivos con sus churumbeles (insectos malignos), saldrán ilesos en la inmortalidad.
Gustavo Arango es profesor de literatura hispanoamericana en la universidad de Oneonta (New York). Sus últimas novelas son El origen del mundo, 2010, La risa del muerto, 2002. Es también autor de biografías literarias (García Márquez y Cortázar) y de libros de poesía. Fue editor del diario El Universal de Cartagena.
A Gloria Virginia Martínez, que me obsequió el libro.

*Tomado de: www.viceVersa-mag.com



martes, 10 de febrero de 2015

Poesía del poeta peruano Roger Santivañez (Piura, 1956).

Spring, poemas de Roger Santivañez*


Spring


Primavera triunfante
-Arturo Corcuera- 

0
Así como el pájaro de súbito vuela al cielo
La luz desaparece para luego volver invicta
& ser la belleza dorada del jardín junto

Al destello del río siempre vibrando en la
Superficie acuática que no cesa de brillar
Sería lindo si tú & yo camináramos sobre

Estos bordes perfectos como la canción tan
Brotada de tus labios sólo para mis oídos tal
Vez reclinados a la grama del césped &

Ceñidos en tu estilo besando tus espaldas
Hasta la divina cadera aposentada en la
Pelvis del deseo entonces yo vería

Llovería la fina garúa de Lima en estas
Landas primavera de purísimas mañanas
Recordando el amor que no se extingue

A pesar de tu silencio dormido igual a
La rosa que solita abre sus pétalos
Azules & se guarda en el cofre labrado

Del poema que yo escribo para despertar
Tu amor & revivir la canción que gustabas
Decirme sólo a mí escuchándola eterna

Sin principio ni final

1
Arena del desierto celeste aparición
Se expanden los montes cadenciosos
Anillo abierto a la intemperie con

Dulzura feroz en la extensión del aire
Insólito sobre alfombra dorada que
La piel de las nubes acaricia

Rosada florece la rosa echada
Santidad onírica adivina la divina
Forma distendida en la flotante trans

Parencia solar un sueño tus caderas
Levantadas retornas al poema ju
Gando con el viento en tus lentes ahumados

Recrea la gloria de tu subida al
Arenero húmedos recónditos jardines
Se dibujan & provoca entrarse en

Dicha concha enardecida deidad del
Goce marea breve como un solo atardecer
Delicada perdición en la esbeltez

Del marfil nocturno líquida memoria
Amorcillos con ponzoñas de amor en
Sus saetas carmesíes conducta

De tu rico conducto que me guía

2
Amanece la lluvia en los cristales
& en los árboles mojados roza mi
Cuaderno desta primavera es rosa

Estalactita que en sus gotas forma
Calatita la desnuda claridad de la
Mañana se avecina tormenta tropical

Mas ahora el manso viento repasa
Los confines del río deseante cuyo
Plomo color se luce en quieta

Majestad por donde abrigo el ansia
Ensimismada flor dubitativa que
En la luz volátil se redime &

Ríe bajo la lluvia salpicando mi
Canción cubierta apenas por el fino
Rocío imperceptible bloques de llovizna

Cruzan el aire donde un cardinal
Planea sumergido en la promesa
Del amor ad-portas del verano

Pero tú estás lejos envuelta en las
Chompas del invierno dispuesta a
Ser el sueño que se cumple en la

Ribera ninfa deste bosque humedecido

3
Contemplo el río correr tras un día de lluvia
Su caudal viene cargado es una intensa
Masa acuática que pasa & pasa calmando

La angustia de mi corazón solitario mientras
Insisto  en poesía me encanta estarme aquí
Sintiendo el fresco anhelante en las hojas

De los árboles a la orilla frente a mi cuaderna
Vía dirigida hacia ninguna parte al sol
Quizá brillando en el parque contino al

Lenguage cifrado de las altas copas con
Franco murmullar sometimes poblando
El domo del mundo & el gorjeo o el

Silbo o el pífaro pifano de los pájaros
Disciernen en los delgados troncos que
Los bordes abrevian rítmicos firuletes

Armónicos simétricos verdes como peines
Naturales colgando al son del viento
& otra vez la amarilla sonora de

Las frondas arriba cantando no sé
Qué canción tan linda que detiene
La entera realidad & que yo quiero

Conseguir aquí en mi poema

4
Qué dicen los árboles cuando suenan arriba
Qué dirán quiero saber el gran susurro
Del bosque el viento al chocar con

Las doradas hojas que el sol pervierte
Toda la realidad se queda quieta prendada
Del tan bello sonido que limpia nuestras

Almas cuando las nubes también ponen lo
Suyo viajando por el azul como lentas
Formas inquietantes & a esta hora no

Hay nada que se parezca a la muerte
Mañana lloverá me pregunto ante ciertos
Nubarrones a lo lejos pero no me res

Ponden sino los pájaros del día con sus
Finos oídos chalchaleros chapoteando con
Dulzura exquisita en un concierto

Feliz posado en lo más hondo de mi
Pena redimida sin embargo mediante
La oración que rezo en estos versos

El sol se va por instantes como ahorita
Mas la sombra es suave con quien canta
O vuela hasta la nube más divina

& estampa allí la última línea del poema

5
Escucho los variados trinos a lo lejos
Ocultos en la verdura voy a caminar
Entre los árboles erguidos a la orilla

Llego al vergel tupido donde oigo
El diálogo de dos cardinals sal
Tando de rama en rama iden

Tifico por fín a los cantores &
Respiro el olor de la floresta
Bajo a la dársena de tu sonrisa

Allí las aguas del río moran quietas
Cuando el sol empieza a quemar
Pero todavía suavemente es una

Delicia su tibio manto amarillo verde
& azul a las espaldas del jardín
Puedo contemplar cada brizna en

La explanada pura con su sombra
Penetrante desde el flujo empozado
O el aire muerto de estas horas

Ilusas en las que escribo imitando
El sonido de los trinos soy arnaut
Daniel según el viejo ezra reproduzco

Esos cantos cifrados aquí en la cifra

Del poema

6
El cielo está blanco de nubes avanzan
Ellas en formas redondeadas hay alguna
Oscura & otras se deshacen en su viaje

Se juntan se abren no están quietas
Dibujan imaginarias tristezas móviles
Desasidas tornan sus frágiles contornos

Son continentes de algodón & están en
Algodón mientras el poema las contempla
Cuando de súbito se fragua un blanco

Tan lindo tan brillante perla que se va
Quemando en su interior deja sitio a
Ese azul cuya claridad distingue

Una pureza inédita en trozos repar
Tidos en el espacio insondable escan
Dinavia o majas desnudas veo en

Mi visión fugaz al toque desaparecen
Las siluetas conseguidas nacen nuevas
Vuelven a quitarse dejan libre lo ce

Leste islandia solita en medio del tiempo
Que conservo para mi canción nubista
Desprendida de arriba en la majestad

Desta mañana & su íntima soledad


7
Aquí en la mera orilla corre un viento
Dulce mientras contemplo el pliegue & re
Pliegue de las ondas levísimas en la

Playa humedecida transparente es el
Agua & permite ver la arena con pe
Queñísimas hojas vivas danzando en

El viento otra vez alegre al compás de
Las copas súbitamente frenéticas del
Chico bosquecillo que se inclina sobre

El río marrón chicha de jora raíces
Sub-acuáticas débilmente golpeadas
Por la nimia ola silver & su resuello

En cordilleras enanas una pluma soli
Taria faltaba desapareciendo luego por
El sendero de las cañas enhiestas ane

Gada la estación poética donde usual
Mente escribo mi canción estambres
Se bacilan a millares diminutos &

Yo me dedico a escuchar el sonido
Del caudal exhalando del aire
Burbujas intactas en las márgenes

Sea sombra o sea luz es divina


8
Qué me dice la corriente moviendo
Sus aguas brillantes nunca lo sabré
Se van a la mar que es el morir pero

Mientras rielan el cauce dos cardinals
Juntos pasan en vuelo rasante sobre las
Ondas que en forma de líneas paralelas

Inquietan dulcemente la mañana & de
Pronto se preparan truenos en el cielo
Este es un vergel tan lindo que

Parece no andar el tiempo aquí
Al contemplar todavía sin sol
La plomiza realidad transformándose

La luz de un auto entre los árboles
Aprecia brisas nuevas misterio de
La oscura bóveda deste raro clima

Primavera rubia ¿Dónde estás?
Ya los truenos anuncian el chubasco
Gansos se pasean por la orilla

& sus críos picotean la brizna del jardín
Un relámpago cruzó por encima de
Nosotros semeja eclipse extraño

Natura caprichosa


9
Vengo diariamente a contemplar el río
Me calma el corazón mirar las aguas
Hoy día descansadas desde esta

Orilla donde un cardinal pasea muy
Orondo entre pequeños arbustos cuyo
Viento los inquieta con belleza

El río fluye reflejando en sus bordes
El verde oscuro de los mechones
& por el centro la corriente lentamente

Asila un ritmo continuo & sostenido
Caen las primeras gotas en mi página
Mas de pronto cesan & sale un sol

Alucinante refugiado en la intimidad
De la brisa mañanera observo el manso
Fluir & el delicado carisma de las hojas

Vulnerables aliviando la leve levedad
De estas bucólicos versos inscritos en
El aire inasible del trino divino sobre

Mi cabeza & su soledad entre dos
Ligeros bosquecillos reinos del misterio
Que atravieso escuchando a la paloma

Cuyo arrullo es presagio del deseo

10
Parecen chokekos los que cantan
En el techo verde a mi costado
La corriente está tranquila semeja

Una empozada laguna soledosa
Una columna de patos la recorre
Cuando percibo gnomos en el bosque

Aledaño sutiles presencias invisibles
& el pájaro en la orilla dando saltos
De pronto todo es paz en la ribera

Ahora son dos pájaros sobre la tierra
Poblada por pequeñas flores silvestres
& un par de plumas rotas cruzadas

Alfombran el rincón de los muertos
Ayacucho redivivo en dos gansos de
Brillante plumaje en el borde donde

Escribo mejor no los molesto & prosigo
La diaria romería hasta el recodo
De los puentes para ser con la quietud

Del río unanimismo francés de blanqui
Ñoso peruano en el estado jardín saludando
Al verano que ya se siente en este clima

Seco & caliente con la realidad suprema

Mente inmóvil


21 de junio
Comienza el verano
                                                                       -Octavio Paz-

1
Primer día de verano en estas landas
La luz se filtra entre las ramas ex
Pandidos sus rayos en estrella se levantó

Hace poco se alzó en armas a un costado
Del cielo está joven como el propio estío
Que motiva la canción deja en mi visión

Un área pelirroja que los árboles reflejan
Si mis ojos cruzan el río & se posan en la
Otra ribera ahora me situo en medio

Del remanso & gozo los trozos de brillo
En el relave de las aguas divinas hú
Medo jardín rodea mi poema & sus

Doradas briznas son la Dorata poundiana
En el capricho de mi contemplación voraz
Parabrisas de los autos son también des

Tellos que al contacto solar refulgen igual
A la estela legada por los botes remeros oh
Espejos fugaces intervenidos haces

Que deshaces tiempo en un segundo ya
No están & la corriente marcha tranquila
Los gansos en fila profusos hoy más que nunca

El silbo de las aves del paraíso


2
Vida de los patos silvestres sobre el
Verde de la orilla limpian su plumaje
Con un gracioso movimiento de cabeza

& cuello erguido si alguien se aproxima
No son los cisnes de Garcilazo ni de
Rubén mas su finura es dulzura en

La figura que forman enhiestos avanzan
Do con simétrica parsimonia entre las
Quietas aguas del río en el estío más

Fresco del solsticio cuando de repente em
Prenden vuelo con belleza de alas des
Plegadas & sonido divino aleteo de

Las musas que se alejan haciendo rowing
Semi desnudas rielan los brillos fugaces
Qué haces poesía me pregunto todos  los

Días de tu canción oculta en la ternura
Espejeante del ardor reventando en des
Tellos perpetuos naturaleza candente

Ahora nada ocurre sólo el aire respira su
Silencio melodioso adios brumoso entorno
Ya está aquí el horno del verano muchachas

En riquísimos shorts taladran la melancolía


3
Una ola de calor suerte de intenso
Vaho me quema la piel cuando
Entro a la realidad & ahora

Contemplo el río terso en su perfecto
Viaje refugiado en la floresta me en
Canta el amoroso viento que aquí

Se congrega donde cada pájaro ex
Hibe su propio sonido diferente en
La inmensidad del día baña las

Aguas medidas de una corriente
Justa para anhelar el verde tapiz
De la orilla del frente con pleni

Tud tan clara que sólo un pe
Queño paraíso podría comparársele
Edén impoluto reino del silencio

Del aire en que mi corazón se ha
Mojado con lágrimas sonoras por
Que el amor es una línea de gan

Sos que se va sin prisa & sin
Deseo & al final sólo quedan las
Aguas inmarcesibles besadas por

Las ramas quebradas del olvido

4
Hoy día sí parece una auténtica selva
El río colmado hasta los bordes & los
Árboles inclinados bien metidos en las ne

Bulosas orillas en un fondo constelado
A pesar de la capa brillante que cubre
La superficie curtida por el sol estival

Siluetas de patos & remeros dibujan for
Mas en su sombra fascinada por millares
De reflejos ardiendo a la impresión de

La luz sobre las pacíficas aguas in
Mortales como los árboles derribados
Yaciendo en el boscaje después de la

Tormenta de ayer & su violencia re
Volucionaria trueno & chubasco intimi
Dante en el infierno remecido de

Los vientos más salvajes lluvia de los
Trópicos boreales son sentimentales
De todos modos vibrante natura en

Rebelión pero hoy en esta matinal
Acogida del parque el calor seca
Los charcos del pasado pero no el

Deseo de tenerte aquí a mi lado


5
Es dulce la brisa junto al río
Ver las aguas moverse lenta
Mente & a los delicados arbustos

Temblar frágiles inquietos en
La incertidumbre de la historia
Cuántas veces renacerán cada

Estación como ésta? Para ser la
Belleza que yo trato de cap
Tar en mi canción alelado por

La frescura del clima en la
Mañana del parque cuando
El sol principia su itinerario

Sobre el cielo más nítido &
Los verdes tan intensos con
Mueven mi visión mientras

Los tordos silban a lo lejos
& yo no sé qué hago en este
Mundo a pesar de su hermosura

Sigo escribiendo el poema
Quizá llegue a tu secreto
Corazón & lo despierte con

La franca de su canto
*Poemas extractados del blog:
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