miércoles, 29 de octubre de 2014

La imagen fotográfica de los familiares y amigos, el mejor invento de los últimos siglos.



Carlos Germán Belli


POEMA




Nuestro amor no está en nuestros respectivos

y castos genitales, nuestro amor


tampoco en nuestra boca ni en las manos:


todo nuestro amor guárdase con pálpito


bajo la sangre pura de los ojos.


Mi amor, tu amor esperan que la muerte


se robe los huesos, el diente y la uña,


esperan que en el valle solamente


tus ojos y mis ojos queden juntos,


mirándose ya fuera de sus órbitas,


más bien como dos astros, como uno.




***
Si la IMAGEN es el mejor invento de los últimos 500 años, la pintura ha tenido que ceder su puesto con remilgos, desde el Renacimiento, el Manierismo, el Barroco, hasta el Surrealismo, todo ya en enredaderas clásicas. De ahí que las fotografías alucinan tan pronto pasan los tiempos; las de blanco y negro, valen un millón de recuerdos... Como quisiéramos tener las de los bisabuelos, si no tuvieron la suerte de aparecer en pinturas al lado de reyes y princesas, poetas y pensadores. Pero en fin estoy que me muero de ganas de publicar algunas que guardo con amor y r.e.s.e.n.t.i.m.i.e.n.to.

Gajaka Extramitico

Uno se toma unos tragos ahora sabrosos de melao y apio, lo juzga, - a quien?, pues al nieto.
Si "me cago en Sebastopo"l!!!!!, Dizque palacio de la Escoria, ni Juana la loca, ni la verguenza ante la reina, que dios habia creado para el imperio germanico catolico. - una mierda. Palacio juana la loca.

Extramitico one thousand



Collage con los amigos poetas: Gabriel Jaime Caro (Gajaka), Casandro de Milos (In memoriam), y Jesús Blas Comas. La foto de 1983, New York, y se insertan en una pintura de Jose Luis Ortiz (Chac Mool, 2014).


*

Talon rulo y teflones

Otro rey con carcoma no gritaba para no perder o hacer mierda una plástica que se había hecho, y no quería perderla, la horrible mascara tapizea un grito, una belleza entre epicurea y sanchista. - Celos, un paquete express que no llegaba, vaya hay mi leyde.
Este rey del gallo, señala siempre su silla de diocesito. Porqueriita. - Juana, que asquerosa.

extramitico 169



Lanzamiento del libro Decir New York, testigo propio, del poeta colombiano, Ricardo León Peña Villa (segundo de derecha a izquierda), en el Central Park de Manhattan, junto a Gabriel Jaime Caro (Gajaka), primero a la izquierda; León Felix Batista, tercero de I. a D., Sheila Candelario, cuarta de I a D.,  León Felipe Larrea, Robertico García, que sostiene el libro, y otros amigos dominicanos y colombianos. Tres leones. Julio del 2002. La foto es de Zahur Klemath, archivo personal.


*


Se harta de la secta, pasa raudo por religiones paganas, en extraña coalición, tropieza con la diosa del amor, es mas, con el cuento de Apuleyo, - aquel tiempo de Atys.  Yo.

...Tímidamente fuera de las suculentas cebollas del buey.


Extramitico one hundred





Gabriel Jaime Caro (Gajaka), y Jorge Mario Mejía (el mudo beckettiano), con la mano suiza en mi hombro. Fotoselfie tomada en una cabina de Foto Japon, Medellin, 1993.

*
El tamaño si cuenta, cuando se ha de dividir todo. Reservativo o preservativo, - Si todo se puede explicar con el bolero, échate un mambo diestro tahúr. Un tal Calzadilla decía, En la poesía esta la medida de lo que no hemos podido llegar a ser.

II

sALE CORRIENDO, INVENTATE LA SUERTE, ENCERRADA VILIS O REPRESION CON OPRESION DIRIA EL SIGLO 19. Y MATAR, ESO DESEAS, LA MISMA COSA. CANTAR BOLEROS, PERO EN fLANDES. NI EL VINO DE ARAGON TE SALVARA, EMPIEZA POR MATARLOS OTRA VEZ. - sARA LA MUERTE.

Extramitico -cero 76


*
Escribo a medio entender, suponer tu meditación transcendental, coge vuelo, nosotros cogemos, y ya está, pero que te falte el único poema que memorizaste de tuqueltau, te deseo lo mejor. - Asi el alamo al camino, la tierra tembla,  subo como la luz, y canto en spanglish en el inter iterino del silencio. Oh, nubes tundraspaceas.


Extramitico tres hundred



El poeta Ricardo León Peña Villa (In memoriam), entregándole un ramo de flores a la Reina de los poetas neoyorkinos, Teresa Maria Gallón, In memoriam (que este 31 de octubre estaría cumpliendo  sus 104 añitos). En Columbia University, entrega de premios del I concurso de poesía POETA EN NEW YORK, convocado por las revistas Realidad APARTE y la Ñ. Agosto de 1997.


***



Carlos Germán Belli


¡SALVE, SPES!

X


(El dioscuro inmóvil y el dioscuro andante)


Estos de Zeus y Leda amados vástagos


qué situaciones tan distintas viven


desde que vieron el primer lucero:


uno fijo en la terrenal corteza,


en tanto como flecha avanza el otro


hasta coronar el remoto Orión;


que haber o carecer


de movimiento es harto decisivo,


bien para ser un ave,


o un clavo en la madera hasta las cejas.




Es Pólux el inmóvil sempiterno


en el suelo, en el agua y en el aire,


que privado de pies, aletas y alas


está en un mismo sitio resignado


como un árbol que no camina nunca,


que el cetro de la múltiple parálisis


a cada cual le puede


tocar al nacer en aquellos reinos,


y sea acá o allá


queda en la más atroz de las quietudes.



El otro es Cástor -el dioscuro andante-


que a Pólux las espaldas no le vuelve


desde cuando estuvieron en el mundo,


aunque sí parte en pos de su destino


que en cada punto cardinal lo aguarda,


y en donde pisa fuerte el duro suelo


con las plantas ligeras


ambas centuplicadas con las otras


del hermano inactivo,


a quien le usurpa su personal tránsito.

Que el injusto reparto de la vida

ocurre prono cuando brilla el alba,


y acá el rincón sombrío queda íntegro


para allí gatear a duras penas


entre un montón de cosas inservibles


como él inanimadas justamente,


que es la jurisdicción


de la paterna casa donde nace,


que aunque diáfana y vasta


tal punto oscuro para sí lo escoge.




En tanto el otro erecto cual coloso


sobre los dos talones firmemente,


no en las aguas pescado horizontal


como aquel mortal en el suelo a rastras;


y en verdad de su asombro no se libra


al ver los pies distintos por entero,


que son sin duda alados,


y en cambio los de su entrañable prójimo


en el presente inmóviles,


como ayer y mañana puntualmente.

Que por ti, Pólux, tu feliz hermano

no deja de sentirse un inmortal,


compendio de la gran familia azul


al que le han dado el sacro movimiento,


que a perpetuidad debió ser de ti,


y merced al cual llega a las antípodas


por ese impulso puro


que tuyo era y pasó a él de repente


por mandato divino,


que ni tú entiendes ni tampoco Cástor.




Y son éstos los hechos insondables,


si bien, inmóvil Pólux, tu confianza


prosigue inmarchitable pese al tiempo,


que tus talones a la vez se empeñan


en discurrir como los de un ser sumo


que es volátil, acuático y campal,


como Cástor que quiere


vivir con los sentidos palpitando,


aunque raudos los pies


son mejor que afinados los sentidos.




Porque quien nunca pudo ir y venir


e inalcanzable le resulta el mínimo


trayecto de la hormiga pequeñuela,


es más justo empeñarse en codiciar


el ir y venir de los otros reinos,


que así al valle de Josafat arribas


primero que tu par,


y de allí al más allá directamente,


pues qué alados resultan


tus talones por mucho imaginártelos.




Y merced a Spes ambos satisfechos


en el albor de las postrimerías,


porque en ondas ligeras ha trocado


por fin Pólux el inactivo ser,


y también parte en pos de su destino


que por suerte no es ya de un gris efebo;


y Cástor ¡qué rareza!


que la grandeza humana la corona


a través de su hermano,


al velar cada átomo de él siempre.

Por lo uno y lo otro Zeus y Leda


al pie de los confines siderales

esperándolos por igual felices


a los dioscuros, que son sus amados


vástagos, por aquellas circunstancias


únicas en el globo sublunar,


uno por tan andante,


el otro por no andar nunca ni un trecho;


y Zeus y Leda observan


que los dioscuros y ellos son un todo.


Laus Deo

(De En las hospitalarias estrofas)




martes, 21 de octubre de 2014

Un texto sugerido se transforma en poema por obra y gracia de un poeta.




La Mirada a Medellín

Por Gabriel Jaime Caro (Gajaka)

Las Tres Medellín: Medellin-Medea-Beirut. Medallo-Metrallo.

Primero fueron los árboles frutales del valle, con los bolsillos llenos de mangos, pomas y guayabas, apenas en los años sesentas, y ahora la selva de cemento, tremenda contradicción. Así cualquiera se chifla.

Metrallo nos acabó, nos dividió de tal cosa que las Fronteras invisibles vencieron nuestra postrera metafísica, y ante este animal violento (el que sufre la metamorfosis), sucumbimos a la Tacita de plata, con los peregrinajes que llegaban a esta tierra prometida, para instalarse con sus cerdos hasta en los pisos altos. 

Nada más irreconciliable: los políticos se dividieron, los godos miraban a los pintarrajados con desprecio, y la multiplicación de los panes favorecía siempre a los ladrones de cuello blanco, mientras los otros se comían el cable, y engrosaban a la gran masa de la pobreza, fuente de nuestros descalabros.

Nadie se percataba, eran ya fascistas los políticos y los otros progresistas se  repartían las migajas, hasta los verdes. Como decir que me encanta que sus líderes sean magnánimos, pero de manganeso. Y cuando fuimos pequeño burgueses, qué onda, resquebrajaba la sociedad.

Y así llegamos a una cultura mafiosa, y a comer del muerto. “Medellín en los archivos de la Habana”, es un decir y una mezcolanza. 
Las diferencias de clase, con sus estratos, dan una risa cruel y sanguinolenta. Podríamos  volver a llenar los bolsillos de mangos, pomas y guayabas.




El poeta colombiano Gabriel Jaime Caro (Gajaka), en Barco de Papel, Queens, New York, 2013. Foto de Ramón Caraballo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Severo Sarduy y sus enormes epitafios escritos en décimas.


Aproximaciones a este ardid: del barroco cubano al estructuralismo francés.



"Soy una hoja en el árbol de Lezama". Heredero es también el que, en el relámpago de la lectura se apodera de esta soledad, hablando de Lezama.
García Marquez dijo: que era el mejor escritor de la lengua aunque el menos leído. "Escribir es pintar"*. (1937-1993).
Por
Gajakananda extramitico, más bien escoba varanda, 
antifalansterio, la cosa que uno imagina sacadas de una caleta de suerte y fuertes códices, a la entrada del jardín hermético de Shansuilanova, acabado constructivo en mi jardín vecino. 

^*(Notas sacadas del prólogo a su obra poética en Fondo de Cultura Económica, por Gustavo Guerrero).

EPITAFIOS DE SEVERO SARDUY.

I

Yace aquí, sordo y severo
quien suelas tantas usó
y de cadera abusó
por delantero y postrero.
Parco adagio -y agorero-
para inscribir en su tumba
-la osamenta se derrumba,
oro de joyas deshechas-:                                          
su nombre, y entre dos fechas,
“el muerto se fue de rumba”.

Severo Felipe Sarduy Aguilar, escritor cubano.
Camagüey, 25-02-1937;  París, 08-06-1993.
Cementerio de Thiais. París.

II

Aquí  reposa burlón,
ángel de la jiribilla,
el mago de la cuartilla
y hasta del más puro son.
Un trago de rón peleón,
un buen despojo, una misa
y un brindis seco y sin prisa
para aplacar a los dioses
ausentes, sino feroces:
¡Al que se murió de risa!

III

Volveré, pero no en vida,
que todo se despelleja
y el frío la cal aqueja
de los huesos. ¡Qué atrevida
la osamenta que convida
a su manera a danzar!
No la puedo contrariar:
la vida es un sueño fuerte
de una muerte hasta otra muerte,
y me apresto a despertar.




IV

A Rafael Rosado

Un epitafio discreto
pero burlón nos hermana
ante la nada cercana
que ya no tiene secreto
para nosotros. Decreto
de una deidad rezagada
que se vengó. Apolimada
quedarás, vuelta ceniza;
un coágulo por camisa:
muerta pero no olvidada.

V

Que remolona eres, muerte
para asestar tu castigo
_ aquí reposa un testigo-.
Asombra, y hasta divierte
verte laboriosa y verte
parca, desaparecer.
Al goce de obedecer,
a la vértebra jocosa
cerco de ceniza acosa:
ese es tu modo de ser.

VI

Feroz, como un latigazo
de podredumbre y andrajo,
el violento escupitajo
de la muerte. No hay abrazo
más fiel ni a más largo plazo.
Dos fechas como sudario
de estilo seco y sumario:
mi confesión anatema.
Joya, colofón y emblema
del barroco funerario.

VII

Que den guayaba con queso
y haya son en mi velorio,
que el protocolo mortuorio
se acorte y limite a eso.
Ni lamentos en exceso,
ni Bach; música ligera:
La Sonora Matancera.
Para gustos, los colores:
a mí no me pongan flores
si muero en la carretera.


1992



Severo Sarduy



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Francisco de Quevedo, dos salmos de su libro Heráclito Cristiano.

Potencialmente están errados, los pasos infinitos, las amistades por parentesco, pero que he dicho, las soluciones media media en todo. Y hecho el proyecto inalcanzable de volver a encontrar el Castillo, pero bien ocupado. Robles en la puerta, suena a mensajería, gracias, el Norruigan no te basta.

Por pedido urgentísimo de tal escuela mística de La Habana, primero iría mi canto antes que enviarles estos dos sonetos, que en totalidad son 28 del más grande poeta barroco, digo grande, más que por sus menesteres y peligros, ha mantenido una obra exquisita desde su primer verso o primor.

Gajaka Extramitico




Francisco de Quevedo y Villegas

Salmo I

Un nuevo corazón, un hombre nuevo
ha menester, Señor, la ánima mía;
desnúdame de mí, que ser podría
que a tu piedad pagase lo que debo.

Dudosos pies por ciega noche llevo,
Que ya he llegado a aborrecer el día,
Y  temo que hallaré la muerte fría
Envuelta en (bien que dulce) mortal cebo.

Tu hacienda soy; tu imagen, Padre, he sido,
y, si no es tu interés en mí, no creo
que otra cosa defiende mi partido.

Haz que te pide verme cual me veo,
No lo que pido yo: pues de perdido,
Recato mi salud de mi deseo.

Salmo XIII

La indignación de Dios, airado tanto,
mi espíritu consume,
y es su piedad tan grande, que me llama
para que yo me ampare de su fuerza
contra su mismo brazo y poder santo.
Advierta el que presume
ofender a mi fama
que si Dios me castiga, que ÉL me esfuerza.
sus alabanzas canto;
y en tanto que su nombre acompañare
con mis humildes labios,
no temeré los fuertes ni los sabios
que el mundo contra mí de envidia armare.
Confieso que he ofendido
al Dios de los ejércitos de la suerte,
que en otro que Él no hallara la venganza
igual la recompensa con mi muerte;
pero, considerando que he nacido
su viva semejanza,
espero en su piedad cuando me acuerdo
que pierde Dios su parte si me pierdo.



Estatua de Francisco de Quevedo y Villegas.

lunes, 21 de julio de 2014

Carlos Enrique Ortiz, una poética aforística, amorosa, batelliana, Bonnefoy, aranguista, pizarnikana, viaja en su nave Enterprise visitando satélites naturales, buscando una cura para la androgina.




El poeta colombiano, Carlos Enrique Ortiz, 1961, poeta, filósofo, traductor, astrónomo, nos envía sus poemás inéditos de su libro ADARVE; confiando en despertar hacia nuevos horizontes de reflexión en la encarnada poesía aforística, de la que se han nutrido con tremenda incapacidad de oficio los noveles poetas de vanguardia.


 LA MIRADA DE LA MEDUSA
             “Eres bella como matar es bello”
Bataille

No voy a huir de tus ojos
desdichados ojos que aniquilan
toda vida que ven,
ven y mírame, oh atormentada
haz que mi corazón sea piedra
enmudecida
que mis ojos, piedra obnubilada         
que mi piel, piedra erosionada.

Haz de mi sangre ardiente
arena congelada
de mi aliento, gelidez de cometa
dureza de arrecife de mi voz
opacidad de canto rodado
de mi alma.

Que la furia de tu pecho desolado
arrase en mi toda ternura
todo calor, toda espera tardía
                                            y sin retorno.

Dame la eternidad del frío
la ebriedad sin fin de la quietud
la veta de tiniebla
el hilo de sombra…    

Mírame bien; te traje mi mirada
mírame siempre, oh solitaria.        

*

Estoy hecho de tiempo
de días que agonizan en la sombra
de noches que se ahondan en la nada.

Estoy hecho de ti
de tu deseo     
guardián de tu sonrisa
rehén de tu mirada
soy la sombra que acompaña tus pasos
soy las manos donde brotan caricias
soy los ojos que atesoran tu rostro
pensamiento donde reina tu vida.

Estoy hecho de ti
de tu rechazo
de la espera de piedra
del frío de la ausencia
del roce de la muerte que me aguarda
del olvido de las horas felices
del silencio al que sentencias mi amor
del no que me regalas.

*

JUSTICIA

Dame
oh Judas,
tu traición
véndeme después de besarme
entrégame al suplicio
apuesta todo lo que te den
a que volveré de entre los muertos
y seré el mismo a quien amaste.

*
Quién se levanta desde tu pasado
para recibirte allí donde ya no hay futuro?

Sombra que te acoge entre las sombras

Y tus ojos donde la luz dio su fiesta de instantes
en qué espacio sin soles se despiertan?

Sombra que te dice su verdad de silencio

Y tus manos gastadas de amar
a qué se aferran mordidas por el frío
cuando la muerte sin voz te ha convocado:
Ven a mi presencia que todo lo desgarra.

 A mi Padre in memoriam
Diciembre 17 – 2007


*


Sagrado azul de tu mirada

que me envuelve
tu mirada es el cielo en que me hundo
en tu mirada miro;
los soles de tu amor
las galaxias de tu risa
el tiempo de tu vida…

Yo sueño con tu azul
en la playa del sueño.

*

Ella era la herida
donde buscó refugio el malherido
donde soñó su sueño el siempre insomne
hasta el día sin luz en que la herida
dolió sin fin
y se llevó su sangre desmedida.

*

 Plenamente en tus muertos
confía;
sus actos y palabras
sólo tu insaciable memoria
deforma,
su justicia de piedra es la única
que tendrás.

La lealtad de lo que ha sido
es la forma del tiempo.

Amparo para ti de lo irrevocable.

*

CRÍA CUERVOS…

El que cría cuervos
no ignora el refrán,
es sólo que toma por paloma
a su ave bruna,
es sólo que siempre ha estado ciego,
mirando ciego.

Por eso el cuervo le dirá después:
¿Para qué quieres ojos?

*
Qué antiguos los vientos
que mecen las plumas
de la cabeza del halcón

El peregrino ha cazado

Con la pata izquierda
sostiene la presa

En la rama más alta
se mantiene
come lentamente
levanta la cabeza al sol

En la rama más alta
repite sin prisa
el ritual de sí mismo

Tordesillas,  Junio 2005

*






Corredor de los ovnis en Rionegro, Antioquia. Foto de Carlos Enrique Ortiz: vienen por ti, cuando ya están adentro. A veces Zeus, el dios rockero, les cambia su ruta, pero el corredor celeste está ahí al alcance de sus ojos.

DESEO

Quiero ser para ti
la huella que el placer
deja en tu cara.

Aroma de un deseo que te abraza
luz de estrella lejana que te alcanza
te abre el corazón y lo desata.


*


El poeta Ortiz, con su hijo, y Gajaka, tratando de sacar un ovni por la boca, o mejor, estrujando al mancancan que llevo dentro, y arrojar de una vez y por todas al autista zarzuelero. Foto de Nataly Jaramillo, 2012.

*

Entonces él
exhausto del placer
quiere dormirse, soltarse
pero flota en las dulces imágenes
del duermevela.

Algo que él no sabe lo retiene…

Y ella,
exultante y desnuda
como una espada
              (la espada en el lecho)
se adormece y sueña
          ajena y distante
para él tan presente y cierta
que lo hiere de dicha.

Algo que él no sabe lo amenaza…

Cómo podría saber hasta qué punto
iba a admitir herirlo?

Nada de lo que él sabe lo protege…

Cómo iba a enfrentar lo que dolía
más que la existencia?

Por ahora ella duerme

Él la mira dormir, pide a su amor
ser fuerte como la muerte-

Después
el filo de la espada beberá de su sangre.

Después
Su única certeza será la oscuridad.

*

TIEMPO

La más violenta
poesía cósmica
destina las galaxias
al olvido

*

LÍMITE

Como una copa de cristal
el alma se desploma
y se rompe.

El ser se hace pedazos
te ves caer, estallar…

Asistes como si fuera la muerte
                                           de otro
pero eres tú lo que yace por el suelo.

Ya no eres nada,
eres menos que el pasado
pues no puedes asirte a lo que fue.

Todo te rechaza, el dolor te ha vuelto extraño,
en tu mirada la nada crece
como un cielo sombrío
y a ti, que cantaste el sol,
una luz mala te ha cubierto,
una luz mala te ha vencido.

*

Adviento
instante en que
que quedarse,
tu junto a mí
caricia fugaz
sobre la piel del tiempo.

*

Háblale
a la pared
háblale a la piedra
háblale a la oscuridad.

Háblale a las cosas;
al cañón del revólver,
al filo del cuchillo,
al borde de la copa,
al espejo…

Háblale a todo lo que no puede
oírte
asegúrate de que no puede oírte,
cuenta entonces tu historia
no ahorres los detalles,
no dejes que tu vida se esconda
en tus palabras,
dilo todo
muéstralo todo.

Sé desnudo
y luego, si aún puedes,
vuelve a escuchar
ese silencio helado y asesino.

*





La cofradía poética de Icomar: Carlos Enrique Ortiz, Elmer Restrepo (el marquetero surrealista), y Gajaka, posando para "La elegía del poeta hermético", de Oscar Mario Estrada.


SEÑAL

Como una sombra
que grabó el amor
inevitablemente vendré
desde el oscuro fondo de tu alma.

Consciencia negada de mi nombre

Seré la herida ignorada que retorna
la vieja cicatriz que ahora sangra
el memorioso olvido ineluctable
la amputada mano que acaricia…

Y sabrás en la sangre
ese día imborrable
que tras tus ojos tan
“llenos de mundo”
estarás cada vez mas vacía
como una sombra que grabó el amor.

Esta señal te doy:
Como una sombra que emerge de las sombras.

*


Pequeña luna creciente
que cabe en un abrazo

Aurora incontenible
de amor alucinado

Caminas a mi lado
y casi no puedo creer

Que en la luz de tus ojos
 la fuerza de la vida
 me mire sin medida.

*

ACTEON

Te acecho y tu belleza
que ciega y paraliza
Oh Ártemis,
llena mis ojos como la muerte.

Desnuda resplandeces eterna
mas yo, efímero
herido de tiempo
te retengo un instante.

Lo que veo me arrasa
consume mi esencia
me corta el aliento.

Hermosura infinita
que nadie jamás poseerá
y luego…
tu mirada de ira que me hiela
tu mirada de ira
que presagia
la traición mortal
de mis lebreles.

*

Los pasos que dimos serán viento,
nuestras miradas
luz en el vacío

Ya no ser
no estar en parte alguna
haber sido…

En la inmensidad misteriosa del tiempo
¿qué diferencia hace la consciencia?

La gota que eres
en el río de los seres…
el sol de la muerte la evapora con dulzura

Camina, mira, sé
es la hora bendita en que el sol
palpita contigo
y te da tiempo.

*

PASAJE

Y en este tiempo
que no transcurre
pasamos
-como todo-

Pero yo deseo aún
retener tu imagen,
allí donde tu belleza volvió dolor
mi corazón,
mientras mi consciencia se deshace
y el tiempo que no pasa

me despoja.




Juan Pablo Ortiz, hijo del poeta en cierne (Carlos Enrique), y Nataly Jaramillo, a la caza de Ovnis, con el pulso convexo del poeta Caro al centro de la foto.

martes, 22 de abril de 2014

Gabriel del Casal y los dedicados poemas extramiticos, Tomo II.



"Es cierto que la concisión tiene verdadera magia y puede sacrificársele algo de claridad, pero sólo para pensamientos excepcionales, cosilla muy rara" Macedonio Fernández

Poemas de Gabriel del Casal (Tomo II)

Huí de la tienda por consumista, no quiero ser así, pieza por pieza, precio por precio, El bolsillo roto, los pantalones grises con los zapatos grises, no el saco, a esta edad, con azul y blanco a cuadros.

Vi la transfiguración del canto en naves de pequeños hollywoods, u, ya no encadena.

A la par con la velocidad del lector cache, alcancé a decirle a mi amigo, un aire sin tiempo, una inclinación al fervor, favorecido. Para darle a cada quien lo merecido.

Huyeron como troyanos de la suerte de un timador o un estratega dEsilucionado.

II

Pasos de los vivos muertos, esqueletos con cerebro de conejo, y los lanzallamas norcoreanos.

III

¿Por qué mueren los suicidados, con su libro favorito del año en la mano?

IV

La langosta, cuatro platos, el bacalao, siete. Suban la radio, hay mucho hippie sordo.

V

Decía que le dolían las piernas, bajando por la Quinta Avenida, buscando un Starbus para cambiar
la sed, la venganza de tantas plumas, de observar el lago del parque como un par de tortolitos.
Ella, se hizo la olvidadiza, y él el trotamundos, pero la rabia de la rasca, no calmaba las ganas de la rumba cubana, los zapatos nuevos, y la fiesta de Orula.

VI
Me llamó María Kodama, ni pizca de parecido, la exultación con sustanciación.

VII

En el cambio, París Combo: "Living Room", para Juana.


VIII

El café con leche de Albert Camus, ya no existe, lo he buscado en "El extranjero". La versión de 1968, está archivada.

IX

Planteo de novela ejemplar o de entremes, tan jarto el resignarse como el asignarse entre los ellos la obsoleta verdad.

X

Que si el elefante pequeño se sienta a escuchar en la pequeña Manchuria al niño que solo balbucea, entendería el suicidio de los pobladores norteños. De los que nunca aprendieron a amar amarse, solo mar.

o

Pintura de Amedeo Modigliani.