lunes, 22 de junio de 2020

Nuestro maestro en silencios y poesía, Alberto Rodríguez, ha muerto. Homenaje con algunos poemas que lo llevarán a la eternidad. Una semblanza por el poeta Carlos Enrique Ortiz.



Gérard de Nerval


Apenas se inicia el Taller Neoberraco II, tiembla más que la tierra el desenfado, la ira, y la muerte cuando es dulce, se llevan a quien tuvo con todo su corazón (Alberto Rodríguez, In Memoriam).

Por Gabriel Jaime Caro (Gajaka)
I

Quiero yo la locura, la he compartido con los locos, he sido un sicoanalista arrastrado sin ser serpientes (suena raro), o Novalis, Hesse, Bataille, El Nadaísmo en ruinas (por Alberto,  Darío Lemos volvió a dormir en Laureles), Merton, Lezama, Scardanelli, la Margara, Eduardo, Roca, Gabriel, Jorge Alberto, Iván Darío, El Mudo Beckettiano. Revista Siglótica, la marqueteria surrealista (en lo de Elmer). G. A. Garcés.
El hamaquero, José Manuel Arango y La tertulia en el Bosque.

La fiesta innombrable, el Vallejo surrealista, que no le gustaba a Neruda, ni a la lógica académica.
Nuestro habitante de las calles largas de la noche tropical medellinita, ahí empezó Alberto Rodríguez, ambos desconcertados el uno del otro, del espejo, del río de la filosofía clásica. La vida le dio una hermosa madre, Sarita, en medio de copas de campanas e iglesias cristianas. 

Thomas Merton.

Veamos un 
poema de Margarita Cardona.
Espuma fluyente/salía de tu jazmín/enloquecida y plantada/lamía y bebía/ese río de espuma/entre dos cristianos/celebraba ese día/en la torre
Hoy Elmer Restrepo me llamó y me dio la noticia, entre risas de esa magna locura, reímos de nuestras travesuras, de regalar los libros, sin robárselos a nadie
Y yo escucho a Pessoa, que escribía de un gran cansancio
 en su juventud, sabiéndolo todo, y dejándonos curiosos de un lenguaje común, único entre los artistas descodificados del narcisismo poético, en este Desasosiego (De las batallas que evité).
Ven dolorosa, madre dolorosa de las angustias de los tímidos (A.D.Campos).

II




Poeta Carlos Enrique Ortiz, Elmer Restrepo y Gajaka. Foto de La elegía del poeta hermético. 2011.

Semblanza de A.R. por Carlos Enrique Ortiz

De Alberto siempre me impresionó su silencio, un silencio tranquilo, transparente, sin pose, sin peso. Un silencio desde el cual nos miraba atentamente y asistía a nuestras reuniones bulliciosas o serenas. 
Muy pocas veces hablaba, pero su sonrisa era frecuente y dulce. Yo era muy joven y me llenaba de asombro el mundo de riesgo y vértigo de mis amigos poetas de aquella Medellín salvaje de los años 80. Y en medio de todas las presencias y todas las personalidades y voluntades. 

Alberto Rodríguez destacaba en su sencillez y limpieza, siempre a su aire, bebiendo de los textos de los místicos, regalando sus libros con total generosidad y acompañando a sus amigos desde ese silencio constelado, guardián de nuestras noches de bohemia callejera o visita siempre amable en la casa del poeta Gabriel Jaime Caro.

De Alberto aprendí la importancia desmesurada de Bataille; su Experiencia Interior, me llegó por Alberto y hasta hoy me acompaña este libro fantástico de mística atea. Así mismo le debo la experiencia compartida de la sencillez y el silencio como forma de ser, sin teatralidad ni intenciones de ego. 
Hace muchos años le perdí de vista, ahora me llega la noticia de su deceso, y vuelve a asombrarme al saber que buscó, en el último momento, la proximidad de su madre; como dando un gran círculo, como cerrando completo el gran ciclo que nos lleva del nacimiento a la muerte.

Morir en el lecho de la madre anciana, retornar a ella con el último aliento, después de la vida entera cumplida al sol, un privilegio merecido y doloroso para este hombre especial, a la vez enigmático y transparente, próximo en su ternura y casi ausente en su serenidad desmesurada.

Buen viaje amigo sobre aguas del Leteo.


***
.

Gustavo Zuluaga (el hamaquero), Gajaka y José Manuel Arango (In memoriam).
El desdichado (Fragmento), de Gérard de Nerval
 Yo soy el tenebroso —el viudo —el sin consuelo, Príncipe de Aquitania de la torre abolida, murió mi sola estrella —mi laúd constelado ostenta el negro Sol de la Melancolía.
En noches sepulcrales tú que me consolaste el Pausílipo dame, la mar de Italia vuélveme, la flor que amaba tanto mi desolado espíritu, la parra donde el pámpano a la rosa se alía.
 ¿Soy el Amor o Febo? ¿Lusignan o Biron?; roja mi frente está del beso de la reina; yo he soñado en la gruta que habita la sirena;
 Yo crucé el Aqueronte, vencedor por dos veces,y la lira de Orfeo he pulsado alternando el llanto de la santa con los gritos del hada.
Versión de Octavio Paz.
*

ELEGÍA AL ABANDONO de Eduardo Peláez P*.
El poder le cree demasiado al demonio
a la vanidad, a la mentira.
Coloca su silla para exterminar, burlar.
Jamás posee el silencio
el sencillo afán de lo que es.
Sus cosas son adjetivos
Su palabra artimaña, veneno.

Su enemigo es la soledad
ese espacio de sol que habita la noche
en su compasión, en su bien, en su decir.
Ese cuerpo, ese farero, ese rayo
ilumina la tiniebla
Y ve las revueltas y la pena de soportar
El amor y la sangre
la justicia
la alegría
Ve el alba donde se desperezan los niños
para correr hacia el tiempo
Ve el tiempo al frente,
detrás
enredado en los huesos
en el agua y las ciudades
Ve el vacío y la desesperación
en su vestido de diario.
Ve a los hombres en su fragilidad, en su lucha.
Ese rayo, ese cuerpo, no ceja de unir,
de cantar, de vivir
de leer el fondo de los sueños
De amar cada paso que dan
las otras soledades
hacia la casa deshabitada
donde solo existe el poder del agua,
del beso
de la palabra y el fuego.
*Eduardo Peláez era el mejor amigo de Alberto Rodríguez, se fueron convirtiendo en nuestros maestros, aun antes de la revista Siglótica, Medellín,1978. Poema publicado en realidad aparte.
***
Un poema de Darío Lemos (el poeta maldito del Nadaísmo). El día que lo conocí me asaltó con unos amigos para robarme, pero cuando nos vimos a los ojos, dijo Stop:

Mi alma no soporta los lugares.
El paisaje es bello,
pero una cortina interna me ciega
y hace mi piel mil veces más pesada.
He aquí que respiro sólo humo
y a veces quisiera matar esa señora.
¿Seré yo el hundido de mi generación,
el que no mentirá por obtener el oro?
¡Ah! yo mentiría por el oro
para poder regresar
y ver el paisaje
y quedarme dormido
sobre esos dos cuerpos.
¡Soledad, refréscame!

***



Poema de Margarita CARDONA.

A B C
La niña se inclina
Ante la letra
Se inclina hacia el poema
La niña no sabe su forma
La niña se inclina
Como un árbol que sueña
Así sus manos van juntando grafismos
Están en ella misma
La niña pregunta a su padre
Por la forma
Ella quiere hacer un poema
La madre los mira
Son el poema.

A B C

The little girl bows
Before the letter
Leans towards the poem
The little girl doesn’t know its shape
The little girl bows
Like a dreaming tree
Thus her hands gather graphic signs
They are in herself
The little girl asks her father
About shapes
She wants to make a poem
The mother watches them
They are the poem.

© 2005, Margarita Cardona
From: Cita del mediodía
Publisher: Editorial Endymion, Medellin, 2005

 
© Translation: 2010, Laura Chalar

***
Montañas / I (Extracto), José Manuel Arango.

1
Nada en ellas es blando.
No son éstas, por cierto,
las formas de una tierra
llana y amable.
Aquí hay breñas y riscos, no redondas
colinas. Su apariencia
hace saber la roca
de la entraña: osaturas,
declives mondos.
Ya los mismos nombres
con que hablamos de ellas
dicen lo que son: una sierra,
el boquerón, el cerro,
la cuchilla.
Líneas secas,
tajantes.
Y esa luz,
esa reverberación de la luz,
esos desfiladeros desbordantes.
***
Los poetas Eugenia Sánchez Nieto (cuando le decían Yuyín), Juan Manuel Roca, Gabriel J. Franco, Gustavo Adolfo Garcés, y Gabriel Jaime Caro (Gajaka). 1979, Medellín.


Como este Taller Neoberraco también es Anti Taller, publicamos los poemas y algunos comentarios que llegan por el correo electrónico.
Aquí uno que nos envió el poeta Gustavo Adolfo Garcés, otro de los grandes amigos de Alberto Rodríguez.

UNA FOTO DE GINSBERG

La escarcha
sobre
el autobús

a la entrada
del hospital

antes
de que caiga
la noche

en blanco
y negro

una 
sencilla
y callada
alegría


                   (Para Gabriel Jaime Caro)

***






miércoles, 17 de junio de 2020

Gabriel del Casal en directo con su Taller Neoberraco. Poema de Giorgos Seferis.





Gordita de F. Botero. Museo de Detroit. Foto de Loli Cienfuegos.

Máximas y Miximieses, los intentos de aforismos, un rostro bello lo define la música, y de miximies, comerse un pato a mordiscones.

Por Gabriel del Casal

I

Fernando Pessoa es llamado en Portugal el Super-homem, es un hijo de Nietzsche más que del Sebastianismo, aunque el poeta Comas dice que tiene más de Cioran que de Nietzsche.  La pintura de Almada Negreiros lo devela todo.

Walter Benjamin, el hombre con su primera Tesis de la filosofía de la historia, se quita la vida a las puertas de la España franquista, que lo vio venir cómo el anti mesías. El peor (sic) crimen de Hitler, al que le perdonan los críticos, dizque no era una matanza de judíos y españoles, sino una mutación para el futuro.

Y al otro día el fantoche franquista abrió la frontera, asistiendo perplejos a la muerte del pensamiento humanista (Walter Benjamin).



Pessoa por José de Almeda Negreiros.

II

El proyecto ario, pulverizado por el novelista Imre Kertész. Su obsesión sobre Auschwitz dice es otra cosa, que injusta, alucinó hasta el fanatismo al promedio alemán de origen campesino. 

De ahí el nazismo (con el toque de individualidad del fascismo ordinario), que sirvió de guía hacia las dictaduras del futuro.

Aplausos de los sefarditas, Hitler negoció (se adivina entre líneas en Agamben) con ellos los campos de Concentración.

Si tienes doble personalidad, estáis más allá, y no acá. Te explico que solo se puede obtener en la más completa soledad, y si la llevas, solo te salva Kafka o Seferis.

Tengo entendido que el Nobel de literatura 2020 se lo darán a un poeta de América hispana, y está entre Venezuela y Cuba. Un alter ego puede saltar de su confinamiento a pedir las flores del mal, que son flores negras, y que perdonen los copyrights.

III

Lenguaje sucio, guerra sucia, típico de los Estados totalitarios, y sus vecinos copistas. Eso es Máximas y miximies: El hombre es un lobo para el hombre (El Leviatán de Thomas Hobbes), demostrado y denostado. Francisco de Asís, son las dos cosas.

Rata se dice en Venezuela al mal nacido o a aquel que comete delitos o simplemente se desfasa. Así, tanto ellos cómo los cubanos y los del Sur, no se van a entender nunca. A excepción de Uruguay que son cómo los perritos, adorables.

La sexualidad es hasta la muerte, ahí tenemos el millón de videos que tenía un obispo católico sobre niños. No es pecado y si lo es somos animales inteligentes, lo hacemos a puerta cerrada, lo que al orangután le parece una indecencia.



Poetas, León Félix Batista, Eduardo Espina, Gabriel Jaime Caro (Gajaka), y Pablo de Cuba Soria. Mac Nally, N.Y. 2016.

IV

Se levanta el poeta joven y dice: la poesía es la suma de todas mis experiencias; es experiencia leer o simplemente una descripción de mis hábitos con la sexualidad y el entorno de la pulsión de la muerte. Ah, es el amor, y este se esconde por entre los bastidores en el momento del celo.

O la poesía es un tema conversacional cómo decía Lezama de la imago. Te haces cómo Rimbaud o esperas los años de la cosecha después de la experiencia con los libros. O celebras la versificación contaminada de lugares comunes.

Y si no amas la soledad, ese puerco con bozal, decía Seferis, acostúmbrate a silbar el Canto, que al fin y al cabo es el poema fundamental (Gonzalo Rojas).

***



Rima (de Giorgos Seferis)

Labios, guardianes de mi amor que iba extinguiéndose
manos, lazos de mi juventud que iba escapándose
tez de un rostro perdido en algún punto de la naturaleza
árboles... pájaros... caza...

Cuerpo, uva negra de sol ardiente
cuerpo, bajel de mi riqueza, ¿adónde vas?
Llegó la hora en que el crepúsculo se ahoga
y me gana el cansancio en pos de las tinieblas...

(Nuestra vida va mermando cada día.)

De "Poesía completa"  Alianza Editorial, Madrid, 1986
Versión de Pedro Bádenas de la Peña




viernes, 5 de junio de 2020

Alexis Gómez Rosa, se levanta entre firmamentos de oro, a aplacar su voz con sus poemas. Homenaje.




Alexis Gómez Rosa (1950-2019)

Alexis Gómez Rosa: 
Poemas para celebrar el pilar de los poetas inmortales. Poeta gozando de versos de pie quebrado. 

Por Gajaka Extra (s)mitico

He tenido Final de partida según las distintas escuelas de la ciencia y la filosofía. Todo esto en el Trópico de Cáncer, que incluye a la República Dominicana (a 50 kilómetros de ese trópico).

Cada década un vaivén, Ungaretti me quitó el sueño,un poco advertido, a la hora en que bajan los poemas de Vida de un hombre. Jamás una mar tan preocupada.

Hermético uno: La vida de un hombre marca su siglo, vuelve y juega, la esperanza de un mundo mejor y, un cambio de hombre.
dedicado a Ungaretti.

Con menos stress, y uno se acuerda de Charles Chaplin, nuestro mundo en la infancia. Infancia que no termina.

Me uno hacia lo sagrado, al encuentro de despedida, tan pausado nombre. No la iban bien el Parasurrealismo y el Neoberraco. Todo porque viene del barroco. Que peo, que infame.

Tratamos de adivinar de donde venían los poetas bogotanos de finales del siglo XIX, Clímaco Soto Borda, con verso de pie quebrado, y hacer una curva en la conversación, nada delirante, mientras el verso de pie quebrado levantaba vuelo en el siglo 15.

Y Alexis G.R. me interpela con unos versos de Pie quebrado del Simbolista (Gruta Simbolica de Santa Fé de Bogotá)), Soto Borda, de Poesía Republicana: Si publica es la mujer/ que por puta es conocida, república viene a ser/ la puta más corrompida.
y siguiendo el parecer/de esta lógica absoluta/, todo aquel se  reputa de la república un hijo, debe ser, a punto fijo/ un grandísimo hijueputa.


Poetas reunidos en Manhattan: de izquierda a derecha, Benhur Carmona, Gajaka, Tomás González, Hersilia Restrepo, Alexis Gómez Rosa, Jesús B. Comas, Juan Manuel Roca, Eduardo Marceles, Miguel Falquez Certain, Timoteo Platt. Sentada Berti Barranco, con Alfredo Ocampo y Nelson Ortega.
   II

He paseado con fantasmas, y al cruzar un parque se produce la descarga, marchando el cielo, mi cielo a pedazos.

Soy un calentador, un payaso de porcelana africano, tuve a Lezama en la lona, y despejé toda la seducción emulada.

Ahora tengo el poder, el cántico, la mujer gozosa y el hombre muerto, comparado con el mar.

III

No es más que familias hereditarias, hasta del cementerio de sus victimas, por lo que nacen los volcanes de sangre, ante el hijo cronista, el suplicio de los condenados, improvisadamente.

Vuelvo al barco de porcelana, al poeta negro de leche, la surco, a los límites de la desigualdad. 

Solo los del boxeo, llevan el poder a una orgía de golpes, de paso, son meras estatuas que alguna vez reflexionaron: Clasius Clay.

IV

Un epígrafe de A.G.R. para su poema Épica de  1/2 cuerpoEs difícil/ sacar noticias de un poema/ pero los hombres todos los días mueren miserablemente/ por no tener aquello que tienen los poemas, de William Carlos Williams, Tomado de Realidad Aparte No. 20, 1997.



El cabo de la Vela. Tomada desde el pilón de azúcar. Foto de Loli Cienfuegos.

V

Dos Poemas de ALexis  Gómez Rosa 

Error en tiro

 (Haciendo equilibrio entre el
postumismo y la poesía sorprendida)
No te voy a engañar: tu bien sabes que del béisbol
viene el titulo.
El misterio lo he dejado en una caja fuerte. También
el subjetivismo.
Busco una poesía sin memoria la historia: sostiene
la torre de los locos de la que hago memoria
en tránsito hacia el coro.
(Una carta de presentación con el decir de los vulgares
-decía-que baile un merengue profano en todos
los sancochos).
Nada de cristalería, baratijas, ni fragilidades
de ángeles desterrados.
Los problemas del cuerpo, a la cama. A la poesía
se viene desnudo con los dientes
de leche, incubando los huevos de la fiebre
en la ruta de una estrella gitana.
Quiero una poesía que respire con el pulmón
de Moreno Jiménes,
el aire que le fue destinado a Manuel del Cabral.
Muerte al ángel doctrinario, nada de maniqueísmos.
Lo moral es ridículo.

Amanecer en San Lucas, Isla de San Andrés . Foto de Loli Cienfuegos.

Otro poema, extractado de Circulo de Poesía.

Sale de mi cuerpo a hurgar el cuerpo del día.
Crótalos, buitres, portaviones U.S. Navy,
Alunecen visibles en mi balcón de luna invisible,
Clausurando en mi cuerpo todo el azul de los días.
Árbol de instantáneos reflejos soñolientos.
Tatuaje grabado en la piel seca del muro.
Vistióse el alma de mujer y fue a presenciar
el bombardeo.
Llamémosle al alma flor de Anacahuita
Y a la mujer canarí   
Espejos pizarras, erosiones 105 milímetros, 
cumplen su ley nostálgica de sangre
y los días de intramuros. 


jueves, 28 de mayo de 2020

Mandarin Carroll, se levantó hoy atacando a los narcisos de poca monta, retando con un poema del poeta Louis Aragón, fuera de serie.





Van Gogh, el más grande narciso de la historia del arte. Para que los narcisos de nada no se sientan ofendidos.

Los poetas narcisos de esta época coronada de estupidez. Se salvan los poetas locos (Primo Levi que no vio un genocidio nazi, parado narciso ahí).

Por Mandarin Carroll

I
Los poetas narcisos, no todos son cómo Narciso Yepes, ni se han mirado a la boca de un pozo para decir que hermoso soy; no, solo para repetirse, yo el gran poeta, no creo en nadie, solo en la pantorrilla de mis ancestros, y el rebelde de Rimbaud, prácticamente no existió, porque no tuvo tiempo de ser narciso.

Pero si lo hizo Nietzsche si le creo, pero si lo hizo Santos Chocano, no mucho. Ah, que lo grite, tal vez Keats, Oquendo de Amat, que no querían morir tan jóvenes, despegando certeros por la mar de la marea alta, se ahogaron sus producciones (en aquel espejo de inconveniencias) con la maldición ecuánime de la muerte.

Hay quedó Schiller, que no aguantaba que Hölderlin fuera el gran poeta. ¿Qué? Ni Goethe. Borges vio a Narciso, Dos espejos enfrentados (JSTOR). Narciso hermético (Esfera de Pascal, J.L.B.). Narciso y Eco, Ovidio.



El poeta Miguel Falquez Certain, y Gajaka extra (s)mitico, celebrando nuestros 70 años. Foto de Joaquín Mendez Gaztambide. 


Pero yo me voy con el Gombrowiz feo, que vivía orgulloso de su primera novela, Ferdydurke (antes y después de su llegada a Bs As). Monumental manifiesto poético de lo que iba a ser su obra errante. Él que veía cada loco narciso y poeta en la Argentina barnizada de Modernismo porteño, cada vez más idiotas parados en su cámara de gas.

Borges también decía que el narciso es un error que nace de la vanidad. Se podría afirmar, que todos los poetas surrealistas son narcisos, insoportables, repitiendo las imágenes automáticas (psíquicas) atrapadas en un mosquitero que antes era liberador. De Nerval y Apollinaire, Jarry y Lautreamont, los del Primer Manifiesto, es otro resplandor. La Edad de Oro de Luis Buñuel, enseñándonos la sublimidad de los besos.

Siempre hay una mujer en el Surrealismo (hoy son una agencia). En los años veinte Perú heredó esta pandemia, muy buenos poetas surrealistas (Varallanos, entre otros); unas veces va desnuda en un carro, o desnuda por una escalera (la mejor), o la misma mujer colgada de un garfio, y saliendo de un collage. Son los más narcisos, ojo con los bebés de minotauro.

Todo bien, repitiendo el mismo tema con variaciones del ego. Y se prohíbe recibir un premio, y es hoy lo primero que celebran. Ya no son comunistas, y se creen anarquistas (¿anarquistas narcisos?). Simic los pone en hilera, cómo yo lo hacía, se salvan los poetas judíos, sin una oreja y con el pie soldado, otro collage. 


Se salva Louis Aragón:

Licantropía contemporánea
El grado más alto de la tristeza tanto puede ser
un general ciego mendigando a través de las islas
como hacia las 3 de la mañana la avenida de la Ópera
No hay límites para la melancolía humana
Se cuenta siempre con una piedra para colocar sobre la pirámide de las lágrimas
Estáis seguros de padecer tanto como una mujer estrangulada
en el momento en que ella sabe que todo ha terminado y desea acabar
Estáis seguros de que no valdría más
ser estrangulado si uno piensa en los cuchillos de las horas que se acercan
Desde hace tiempo vivo mi último minuto
La arena que mastico es la de una agonía invisible y perpetua
Las llamas que hago recortar de tiempo en tiempo por el peluquero
son las únicas en delatar el negro infierno interior que me habita
Como cuerpos privados de sepultura
los hombres se pasean por el jardín de mi mirada
Soñadores inexplicables
o soy el único a quien golpea una mano desecada
en este desierto poblado entre estas flores áridas
Amo y soy amado Nada nos separa
Por qué entonces estar triste en el corazón espléndido del amor
El mundo sacude su estúpida cabeza Sabelotodo
Amo aunque la vida sea mortalmente intolerable
Amo aunque luego me vea obligado a aullar
Detrás de mí arrastro el manto fantasmal de las intenciones ocultas
Una cadena de perfeccionamientos del dolor moral
suena a mis pies espantosamente desdichados
Amo y nos amamos pero en medio de un naufragio
pero en la punta de un puñal y no puedo
no puedo soportar el mal que esto ha de hacerte
Tus ojos tus ojos amor mío desorbitados por todo lo que sea placer
Que me arranquen el corazón con tenazas
que terminen con mi cabeza que se despega
Bebo una leche como tinta y la hora del mediodía
se parece al carbón de los pantanos
donde se marchita el Sphagnum al que tomo por mi imagen en los espejos
Yo amo Yo te amo pero
en la cala de un barco en el instante de dar el salto Impaciencia
Innoble impaciencia de saber si eso podrá soportarse
Es probable que todos me juzguen un criminal
guiándose sólo por las debilidades y el aspecto
Ese hombre que según los diarios de la mañana decapitó a su amante
mientras dormía a su lado sollozó en el juzgado
La había asesinado en el cuarto después
en el sótano primero con un cuchillo luego con una sierra
separó la cabeza adorable para poner
el cuerpo en una bolsa lamentablemente algo pequeña
Sollozó en el juzgado
No somos acaso parecidos a las palmas
que crecen unidas florecen y fructifican
para dar una imagen del amor perfecto
El otoño llega con las manos llenas de ilusiones resplandecientes
Qué crimen es ese que me hace sollozar
Mirad mi amor está vivo Muéstrate querida mía
Nada podréis probar La coartada verde como una floresta
Se extiende por el horizonte donde graznan inútilmente los cuervos
Sin embargo en cada árbol hay un ahorcado que se balancea
en cada hoja una mancha de sangre



El poeta León de Greiff.

Qué puede haber peor que el cielo al amanecer o el betún de la tarde
Qué es eso que me impide morder a los paseantes en los bulevares
La amargura que siento crecer en mí puede ser el primer torrente de un diluvio
a cuyo lado el otro parece un vulgar desborde de cloacas
Recuerdo que en mil quinientos cuarenta y uno
cerca de Pavía
cuando me apresaron en la campiña por donde deambulaba
víctima de los primeros efectos del mal
los campesinos no quisieron creerme cuando les dije la verdad
Rehusaron tomarme por lobo furioso
a causa de mi piel humana y Santos Tomases
eternos de la ciencia experimental
cuando les confesé que mi piel lupina estaba oculta
entre pellejo y carne
con sus puñales me hicieron tajos en los miembros y el cuerpo
para verificar mis melancólicas afirmaciones
no me tocaron la cara
espantados por la atroz poesía de mis rasgos
Qué es eso que me impulsa a aullar en las tumbas
qué es eso que me obliga a escarbar irresistiblemente en el polvo
donde duermen los enamorados en descomposición
Qué vas tú a exhumar como si la luz viviente
no tuviera bastante con las heridas de los vivos
Dadme el lenguaje tenebroso de los ajusticiados en la silla eléctrica
el vocabulario último de los guillotinados
La existencia es un ojo reventado Que se me entienda
bien un ojo que hacen reventar a cada instante
el harakiri sin fin Me enfurezco
al ver la calma idiota con que reciben mis gritos
Por eso quiero sacar de las fosas hipócritas
a los fallecidos de muerte violenta con sus pupilas horrorizadas
quiero desterrar a las víctimas de las catástrofes
cuyos esqueletos conservan las posturas del terror
que se adaptan maravillosamente a estos días que corren
Decía precisamente mi vecina que hay
gentes que se tiran al agua
Si soy una bestia babosa a quien el asco del mundo
hace babear sería muy fácil acabar con todo
amor mío amor mío oyes esta blasfemia
No es la palidez del amor no es la palidez de la muerte
sino la de los lobos ésta que hay en mi rostro
No puedo morir a causa de esta flor inmensa
cuyo cáliz no puedo soportar que se cierre
Se ha logrado un notable progreso en materia de torturas
sobre el cobayo que soy
sobre el cobayo salvaje que soy las dos manos
atrapadas en dos puertas
el amor la muerte
y unos hércules abstractos se apoyan sobre las dos puertas
con la tranquila seguridad de un número de music-hall
ejecutado sin ningún esfuerzo aparente
Cómo nunca notaste que mis besos se parecían a las palabras sacrílegas
que son todo lo que queda por decir a los esclavos descuartizados
Cómo nunca notaste que te amo en el instante mismo en me matan
que es siempre la última vez que gozo abominablemente en tus brazos
Tus brazos tan bellos que ahí está justamente
ahí está lo más terrible
Todo tendrá que acabar de modo salvaje
Yo te perteneceré haré arrojar a tu amante a las fieras
O lo haré examinar con engaños por un médico alienista
o bien lo mataré fríamente
amor mío
durante su sueño mientras yace pálido y desnudo
mientras los lobos surgen en torno de los cementerios donde duermen
los bellos días que pasamos juntos amor mío.
De Persécuté Persécuteur
Traducción de Aldo Pellegrini
Alfred Jarry.
***
II

Yo era narciso cuando pintaba, y me lo creía, otra cosa es el pensamiento nihilista, Deleuze leía una y mil veces sus textos, arrebato por un espíritu de bondad (Max Ernest) ante el conocimiento del arte. Narciso hermético (Aída Beaupied)

Rizoma, Los existencialistas no le perdonaron sus atrevimientos sistemáticos, Posestructuralista, y biógrafo deslizado por la cornisa: Kafka, Nietzsche, Proust, Sacher-Masoch, Foucault, etc.

Un poeta narciso rechazado, lleva al individuo a un casi suicidio, disfrazado de gavilán pollero. Pero la generación de Close to the edge (Yes), solo si son asesinados cómo líderes sociales en Colombia (suicidios clandestinos de pérgola bizantina, ante el horror establecido); levantan su orgullo que no es narcisismo, la verdad sea dicha, apartaos con el sesgo de un bailarín de la Bella Época.

El narciso nuestro no reflexiona su naturaleza exaltada, ah, mejor se mueren ahogados. Hasta que les vuelve a picar el anarquismo del siglo 19… Pero ya son burros para comprender. Con tanta tregua, concilian hasta con el sueño del tragaluz.

Si César Vallejo era narciso, lo son todos los poetas peruanos. Si León de Greiff era nihilista y pagano al norte de la vágina, todos los poetas colombianos lo son. Octavio Paz no era narciso, terminó hablando cómo Borges, tremenda seducción.

A María Kodama, irresistiblemente menor.



Lanzamiento en la Rumba del Central Park, de Decir New York, testigo propio de Ricardo León Peña Villa. A su lado, Gabriel Jaime Caro (Gajaka), León Felix Batista, Sheila Candelario, Paco, León Felipe Larrea, y sentados, Alex Martínez, dos invitados y Robertico García con el libro en la mano. 2003.

III
Continuara…